Fuente del Tejo, Tormo Montero, Serranía de Cuenca.

 Domingo, 6 de Junio de 2021.

Y la primera ruta de Junio, el destino quiso que fuese otra vez en la zona de Las Majadas. La primavera ha venido generosa, y los prados verdes nos atraen sin remedio. Hoy vamos a caminar por prados y rocas. En la muela de la Madera, es lo que tenemos.

Nos adentramos por la pista que parte de los Callejones, en Las Majadas, bordeando la muela pasamos sobre el paraje de La Utrera, vamos por el camino de Las Majadas a Huélamo, en un determinado punto dejamos el vehículo aparcado y empezamos la caminata.

Vamos a bajar de la muela, pasaremos por la fuente del Tejo para volver a subir de nuevo a recorrer algunos de los recovecos rocosos que podemos encontrar en la zona de Tormo Montero. Aquí la roca se adueña del paisaje, y en este momento de la primavera, se cubre con el verde de los prados, un lujo poder caminar por estos lugares. Hoy volveremos a disfrutar de la primavera en todo su esplendor. 


Y como una de esas reliquias que nos recuerdan tiempos pasados, la fuente del Tejo, que en la Cañada Real Rodrigo Ardaz, ofrece su agua a esos ganados trashumantes que recorren la serranía. No sabemos por cuanto tiempo más, son oficios a extinguir. 

Nosotros empezamos la ruta cerca de la cueva de Los Tocinos, en lo alto de la Muela, con el rocío de la mañana cubriendo el verde.

Lo primero que hacemos es bajar hacia la cañada real, vamos a caminar entre espinos en flor y jugosos prados.

Y es que la floración de los Espinos, debería ser considerada otra de esas maravillas del mundo.

Pasamos junto a la fuente del Tejo, una joya serrana, no me canso de repetirlo.

Y un poco más adelante, restos de construcciones en la zona, que en el mapa viene mencionada como El Vivero.

Continuamos nuestra marcha, y en la zona de las herrerías, donde encontramos los depósitos de agua de los que se abastece el pueblo de Las Majadas, volvemos a buscar una subida a la parte alta de La Muela. Ahora vamos a buscar rocas.

Hacemos un poco de "treping"

Y en un momento estamos sobre las construcciones de los depósitos junto al manantial del Trabino y este pequeño refugio.

Nos adentramos ahora en La Muela, entre pinares, que van siendo salpicados de roca.

Y van apareciendo esos pequeños callejones, a modo de corral, con sus micro climas y resguardos de vegetación y vida.

Lugares donde se abrazan madera y roca.

Vamos asomando el morro a todos estos rincones.

Pequeñas ciudades encantadas.

Con sus oscuras oquedades.

Y esos musgos perennes, agarrados a cualquier soporte.

Como estos viejos troncos de algún Espino quizás, que creció buscando la luz.

El caso es que estamos en primavera, y todo es vida.

Y como es normal en estos lugares, la piedra, se nos muestra de distintas formas y maneras, aquí la vemos en su versión libre. 

Y aquí un poco más doméstica.

La cuestión es que nuestros antepasados, siempre supieron como sacar provecho a todos estos rincones serranos.

Y ahora lo que vamos a sacar provecho, es de este lapiaz serrano.

¿Habrá mejor lugar esta mañana para hacer la parada del almuerzo?


No lo creo, esta mañana apetece el sol, si, aunque estamos en estos días de final de primavera, las mañanas están frescas, y un ratico al sol no va mal. Paramos un momento a reponer fuerzas, y buscamos otro de los rincones de esta muela que antaño sirvieron al pastor. Cerca de Tormo Montero, encontramos otro abrigo rocoso muy peculiar, que ya vimos hace unos años, y hoy recordamos. Un trago de vino, y continuamos marcha.


Y nos asomamos desde arriba al recinto donde se guardaba el ganado. Luego atravesaremos su portada.

Aquí arriba, el abrigo rocoso donde seguramente el pastor, se guarecía de las inclemencias meteorológicas.

Desde luego está para entrar a vivir.

Con su pilar soporte, que aguanta vientos y tempestades, nosotros elucubramos sobre los usos del lugar.

Menuda siestecica.

Y echamos otra mirada a los corrales, ahora vamos.

Esos lugares Serranos que nos invitan a entrar, en estas luminosas mañanas de primavera.

Ponte tu a colocar estas piedras a ver lo que aguantan en pie.

Aquí se guardaban los ganados antiguamente. En la parte de arriba queda la cueva refugio que vimos antes.

Seguimos ruta, toda esta parte de La Muela está dominada por el gran lapiaz que aflora en este punto, y que se une con el que aflora de manera extraordinaria en Los Callejones. Caminamos ojeando todos los rincones y nos encontramos con otra de tantas cuevas que se pueden ver por aquí.


Ojeando por estos rincones, encontramos otro hueco a explorar.

Parece una cueva.

Y lo es, tiene unos cuantos metros de profundidad, y bastante altura. Poco mas.

Salimos, que las cuevas no son lo nuestro.

Somos más de subirnos a observar desde las alturas.

O a ras de suelo.

Y seguir encontrando muros y covachos.

Y curiosidades de la roca.

En un momento estamos de vuelta al punto de partida, hemos hecho un recorrido circular no muy largo, pero suficiente para entender que La Muela es interminable. Callejones, cuevas, simas, pinares, mares de piedra..... lo tiene todo para disfrutar de la naturaleza.


Volvemos a encontrar los restos de viejos rentos.

Esos prados verdes.

Y esos Espinos en flor, para cerrar el círculo.

Junto al camino terminamos ruta.

Otra mañana en el monte, explorando y descubriendo. Un lujo a un paso de casa, que no podemos dejar de aprovechar.


Hasta pronto!!! 








1 comentario:

  1. Hola luis.

    Ummmmm, Muela de la Madera y primavera que buena mezcla. La Fuente del Tejo es una maravilla total y los recovecos rocosos de la Muela es una pequeña joya desconocida de la sierra. Se habla mucho de las ciudades encantadas y callejones, pero todos ese lapiaz alrededor de Tormo montero mas dentro de la muela es una pasada.

    Esa cueva que habéis visto, cuando la exploré, entra bastante pero cada vez la paredes se van estrechando como si fuera una grieta, y aunque por el tamaño, nada desdeñable que tiene, parece que se acaba, y da rabia porque tiene toda la pinta de continuar, aunque ya sería para enanos, jejeje.

    Un saludo.

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