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Nieve en el Barranco del Judío. A las puertas de La Mogorrita.

Domingo, 17 de Noviembre de 2019.


Mediados de Noviembre, el aperitivo invernal de la semana pasada, ha dado paso a un primer plato nada desdeñable. Por fin ha llegado la nieve a la serranía, así las cosas, no podemos quedarnos en casa. Para ver y pisar nieve debemos ir a la serranía alta, nos planteamos el Peñalba, pero como estuvimos cerca el otro día, pensamos a última hora subir a La Mogorrita, ¿por donde? pues se nos ocurre que podemos subir por el barranco del Judío, y así vemos parte de la Cañada Real de los Chorros, y ese paso tan incómodo para el ganado en la bajada al Judío. 

Sobre el mapa,  el barranco parece muy accesible, no tiene ninguna dificultad más allá de la que nos depare la nevada. Así que, una vez más, sobre la marcha cambiamos de ruta en un pis pas. La mañana estaba disfrutona, a primera hora totalmente despejado, pero poco a poco se cubrió el cielo, y las nieblas se adueñaron de las cumbres. La Mogorrita quedó completamente tapada por la niebla, esto unido a que nuestro ritmo de marcha era muy lento, nos hizo desistir de coronar la cima, estábamos disfrutando de la ruta y no era cuestión de acelerar por subir. 

Con el vehículo estacionado en la fuente de Isabelo, un poco más arriba de la Herrería de los Chorros, nos descolgamos al barranco del Judío y empezamos la caminata por estas tierras trashumantes. Y cogimos en plena trashumancia a un rebaño de ovejas que estaban en los corrales que hay en el paraje de la Herrería, y a un buen grupo de vacas, en el cercado un poco más abajo. Por lo visto, el día anterior terminaron aquí su jornada, nosotros caminamos ahora por el sendero que dejaron perfectamente marcado en la nieve, duras condiciones para caminar por este terreno pedregoso del barranco.



Desde la fuente de Isabelo, miramos al otro lado del Júcar, y vemos las laderas del Gamelloncillos cubiertas de nieve, y las nieblas jugando con las cumbres.

Ahora sin niebla, es que se nos van los ojos.

La fuente de Isabelo, parada obligada en la subida del puerto.

Última mirada atrás, a la peña del Horno, y nos ponemos en marcha.

Bajamos al barranco, y vemos que los ganados que han pasado la noche un poco más abajo, debieron bajar ayer, la nieve lo canta. Nosotros vamos en sentido contrario.

Volvemos a mirar atrás y vemos allí los corrales donde estaban las ovejas.

Nosotros para arriba, que la cosa se pone interesante.

Llegamos al punto en el que nos separamos de la Cañada, por aquí bajan los animales, con un suelo pedregoso, salvando varios escalones y con el añadido de la nevada, duras condiciones hoy para los trashumantes.

Ahora empezamos a caminar sobre nieve virgen, vamos a seguir remontando este barranco, según ganamos altura vamos encontrando más nieve, pero es una nieve polvo que no trae mucha agua, se camina bien. 

De momento ninguna dificultad,  el espectáculo está servido.

Y la cuestión es que esta nevada otoñal, ha cogido a los Robles con todas sus hojas, otoño/invierno en todo su apogeo.

La carretera del puerto del Cubillo cruza el barranco camino de la Mogorrita, nosotros seguimos barranco arriba.

Parece que hay una especie de antigua vía de saca en este tramo del barranco, pero enseguida se separa del mismo, nosotros barranco arriba.

Como siempre, y más después de las nevadas del pasado año, los montes están bastante afectados, hoy también encontramos pinos volcados, aunque no nos dificultan en exceso la marcha.

Donde aflora la roca, la nieve desaparece, los suelos todavía están calientes.

Y donde hay arbustos, la nieve los cubre completamente, dan ganas de arrojarse.

A pesar de que la nevada fue hace unos días, las bajas temperaturas mantienen el pinar cubierto.

A mayor altitud, más nieve.

Y los Acebos ganan mucho con esta decoración.

En algún punto del barranco, el agua quiere empezar a correr, aunque enseguida se filtra al subsuelo.

Un poco más arriba, otro montón de pinos tumbados.

Los salvamos por la parte derecha sin problemas.

Como si no hubiésemos visto la nieve jamás.

Estamos llegando a la fuente del Buitre, y el agua va apareciendo en pequeñas dosis.

La cosa se pone pedregosa.

Creando un rincón rocoso del que saldremos enseguida, un poco más arriba está la pista por la que iremos volviendo.

Esta pared corta el paso por el eje del barranco, por donde va nuestro compañero no hay salida, buscaremos el paso por la parte izquierda del barranco.


Las nubes han ganado la partida, ahora todas las cimas están ocultas por la niebla.

Aquí dejamos el barranco, para salir a la pista.
En la parte izquierda del barranco, mirando los mapas aparece la fuente del Buitre, que debe estar aquí arriba, la noche ha sido fría.



Y la nevada, muy bien venida.

Nos ponemos sobre el cortado calizo, y echamos un vistazo al barranco por el que subimos, que apenas se intuye en el pinar nevado.

La nieve,  que nos deja unas imágenes muy chulas.

Esta ladera derecha del barranco, con sus pliegues en la roca y la gran nevada cubriéndolo todo, es muy fotogénica.

Llegados a este punto, es momento de parar a almorzar. Buscamos un rincón protegido del viento, y hacemos la parada. La cima de La Mogorrita está cubierta por las nieblas, y desistimos de subir, ahora seguiremos la pista forestal que nos saca a la carretera, para enlazar con la Cañada.


Caminamos por la pista.

Y enfrente, seguimos admirando estos pliegues realzados por la nevada, un paisaje en blanco y negro.

Tremendas fuerzas naturales, y un buen tascazo.

Seguimos pista adelante.

Y un poco antes de salir a la carretera, conectamos con la Cañada, ahora solamente hay que seguir el rastro del ganado para terminar la ruta.

¡Como aguanta la nieve sobre los árboles y arbustos! hace frío y ni siquiera el viento, que sopla incómodo, hace que caiga.

Hay que cruzar la carretera del puerto del Cubillo, con el barranco de la Zorra delante nuestro, la Sierra del Agua enfrente, y este cadáver de Albar rematando la escena. 

Muy cerca del final, llegamos al difícil paso que nos baja de nuevo al barranco del Judío, unos metros más a la derecha de la imagen, la senda baja salvando algún escalón de roca y en esta ocasión con la complicación de la nieve. Nosotros seguimos los pasos del ganado.

Huella que dejaron ayer.

Con el suelo helado.

Y pasando bajo los arbustos del barranco, la bajada es corta pero dura. Una vez abajo, solamente nos queda caminar un poco hasta el coche, desandando lo caminado esta mañana.

Y ya en nuestro punto de destino, otra mirada al Gamelloncillos y Peña del Horno, para despedir esta ruta.


Hoy ruta corta, pero muy agradable. El reencuentro con la nieve, el barranco del Judío, y el paso de la Cañada, nos han hecho pasar una mañana extraordinaria en el corazón de la Serranía. Y es que estos días de nieve son ya tan escasos, que hay que aprovecharlos siempre que podamos. Al final hubo que rematar con unos tercios.



Hasta pronto!!!


Por el Lapiaz de La Muela. en Las Majadas.

Domingo, 7 de Abril de 2019.

Hoy volvemos a La Muela de La Madera, hace unos años estuvimos viendo parte del lapiaz de la zona norte de la muela, lo podemos recordar en el siguiente enlace Tormo Montero , y nos dimos cuenta de que esto es muy extenso y habría que volver. Vistos los mapas, el lapiaz se extiende por todo el norte y oeste de la muela hasta Los Callejones, esta es la parte a la que vamos a ir hoy.

En esta ocasión, no nos detenemos en los Callejones, pero los podemos recordar en alguna de nuestras rutas anteriores, como en esta visita en primavera Los Callejones. Pasamos de largo para caminar sobre la roca e ir descubriendo todo lo que se esconde aquí. Con lo que no habíamos contado, es con la nevada primaveral que nos ha dejado el frente frío de Abril, cosa que nos agrada, pero que ralentizó la marcha y no pudimos completar el recorrido previsto, pero da igual, volveremos enseguida a ver estos parajes cuando avance la primavera, que con esta nevada se presenta bonita.





Cualquier abrigo rocoso, es aprovechado por los pastores para el refugio del ganado.


Empezamos en Los Callejones, con todo cubierto de nieve, en una imagen puramente invernal.

Y nevando, que según llegamos aquí ha empezado a nevar.

En la parte trasera de los callejones, encontramos los restos de lo que parece un viejo horno de cal.

Dejamos atrás el mar de piedra y seguimos avanzando, la mañana promete.

Un pequeño abrigo en la roca, y su muro para ganado.

Desde luego que aprovechaban bien todos los recursos.

Hoy hay que tener cuidado, la nieve puede tapar agujeros que nos darían un susto, o un disgusto.

Seguimos encontrando corrales, este más grande.

El paisano que lo hizo, se empleó a fondo con el muro, materia prima no le faltaría en la zona.


Según avanzamos, cada vez encontramos más nieve.

Y una niebla densa, de las que te desorientan en un momento, nosotros solemos llevar Gps únicamente para no perdernos, hoy ayuda.

Esta mañana nos tiene fascinados.

Entre los mares de piedra, callejones llenos de vegetación, invadidos de plantas espinosas.

Y de vez en cuando, un Tormo.

En imposible equilibrio.

Preparando la ruta de hoy, hemos marcado en el mapa algunos puntos de interés, por los que debemos pasar esta mañana. No va a a ser fácil por las condiciones del terreno, aunque la nieve está bastante bien para caminar, la abundancia de roca y posibles oquedades ocultas por el blanco manto,  nos hacen ir con cuidado. Y por supuesto, igual que en cada ruta de esta temporada, hay zonas en la que los pinos volcados nos lo ponen mucho más entretenido.

El siguiente punto que vamos buscando,  es la cueva de Los Tocinos,  un buen lugar para almorzar, lo tenemos marcado en el mapa pero no sabemos si la lograremos encontrar, o si lo que encontramos es lo que vamos buscando



De momento seguimos inmersos en la densa niebla.

Sobre la roca, sorteando los callejones.

Y disfrutando de este día que nos regala esta primavera. 

Según nuestro mapa, estamos en la zona que indica como cueva de Los Tocinos. Realmente no sabemos si la cueva es tal, o se refiere a algún tipo de abrigo rocoso. Nosotros bordeamos las rocas que encontramos en la zona, los bujes nos lo ponen gracioso, y algunos pinos también.

Como la mañana está muy fresca, las aguas que escurren de la roca se convierten en hielo.

A los pies de estas rocas, encontramos otro horno de cal.

¿Veis como está el patio?

Estamos en la hora prescrita para el almuerzo y tenemos que buscar refugio.

Y estas rocas nos lo van a prestar.

Aunque los adornos, calor....... no es que nos ofrezcan.

El caso es que nos ponemos a cubierto, y hacemos lo propio, mientras Rebeca inmortaliza el momento.

Hacemos la parada de costumbre, en un paraje mágico, rodeados de roca y pino engalanados con la nieve y la cencellada que el gélido viento va formando en las ramas. En este momento ya somos conscientes de que no llegaremos a completar la ruta, y de que este paraje merece otra visita con otras condiciones meteorológicas que nos permitan verlo en toda su dimensión. Hoy nos está mostrando su cara más dura, esta primavera se presenta más amable, volveremos.


El caso es que estamos rodeados de roca y pino, cubiertos de invierno.

Y nos dejan imágenes únicas, como este albar cubierto de cencellada.

O este pino Bonsai, aferrado a la roca.


No hay mejor lugar donde almorzar esta mañana.

Continuamos la marcha, en busca de una construcción insertada entre las rocas, y pasamos por algún arco de piedra.

En estos paisajes rocosos nunca falta un arco.

Ni un pino luchando por la vida en lo alto de una roca.

Atravesamos el arco para seguir camino.


Una curiosidad, nos vamos encontrando zonas de roca cubiertas de nieve, y otras donde no ha cuajado. Suponemos que estas tienen mayor desarrollo subterráneo, mayor profundidad, y transmiten el calor interno a la superficie.

El caso es que la cosa se está poniendo algo enmarañada.

Llegamos a una zona donde nos tenemos que pelear un poco con el Buje

Casi siempre nos gana el,o  por lo menos nos da una paliza.

Salimos del embosque, y nos metemos en un mar de tormos.

Muy variados.

Vamos buscando el corral, tiene que estar entre estas rocas.

Hasta que aparece un poco más adelante.
Muros robustos aprovechando bien los tormos como referencia.



Todavía quedan restos del marco de entrada.

El gran tormo preside el corral.

Y otro la entrada.


La tina, presenta serios síntomas de derrumbe.

No así el muro, robusto y muy bien formado.

Las que van ganando la partida son todas las espinosas.

En este punto decidimos emprender la vuelta, nuestra intención era llegar a Tormo Montero y pasar por Cueva Lóbrega, pero lo vamos a dejar para otro día. Ahora buscamos el camino de Las Majadas, que transita por esta ceja norte de La Muela, y caminando cómodamente volveremos a Los Callejones, donde tenemos los vehículos, en un santiamén. 


Pero antes nos hemos de enfrentar al medio.
Y es que la cosa está entretenida en muchos puntos.



Finalmente, llegamos al camino y pusimos fin a la ruta de hoy. Una buena ruta, disfrutando de las condiciones de la mañana, y de este manto blanco que nos sorprendió una vez más en Abril. Terminamos una ruta de unos 12 km. de esas que tanto nos gustan, campo a través y con nieve, ¿se puede pedir más?. Si, unos tercios en Villalba, como está mandao.


Hasta pronto!!!