Bajando entre el barranco de la Casilla y el del covacho de la Parra. sierra de Valdecabras.

 Domingo, 13 de Diciembre de 2020.


Nos acercamos inexorablemente al final de este año, vamos deshojando el calendario domingo a domingo, y en esta mitad del mes de Diciembre, cuando las noches se alargan sobre manera y el sol aparece casi acostado en el horizonte, nos vamos a la Sierra de Valdecabras, si, otra vez, pero nunca sobre los mismos pasos, por que cada día nos ofrece un nuevo camino.

Cuidado, que casi me asusto yo mismo. El caso es que estamos en la Sierra de Valdecabras, como si caminásemos por casa, hoy vamos a caminar por una loma, que separa los barrancos del Covacho de la Parra y de la Casilla. Luego una vez en la confluencia de ambos, visitamos un viejo corral al abrigo de la roca, y subiremos por otro vallejo, que discurre paralelo entre el barranco de La Casilla y el Océñigo, para hacer la ruta circular bajando por la fuente de la losilla y ponemos punto final junto a la tinada de la Nogueruela, donde tenemos los vehículos en esta mañana fresca de Diciembre.

Tenemos los vehículos en una pequeña vía que nos llevaría a las antenas que hay junto a la Piedra Yunque, muy cerca de la tinada de la Nogueruela, desde aquí vamos a buscar los bordes superiores del barranco de la casilla, hoy la ruta es completamente campo a través, a pesar de estar rodeados de senderos. Echarse al monte es lo que tiene.


Valdecabras está a un paso de casa, y empezamos a caminar por este magnífico pinar a primera hora de la mañana.

El sol, al que en estos días le cuesta levantar, aparece en el horizonte.

Pero por muy temprano que sea, se refleja enseguida en los paredones de la serranía. Esta imagen, que hemos forzado un poco con el zoom, abarca mucho territorio de esta sierra de Valdecabras. En primer plano unos pinos difuminados, justo detrás tenemos el barranco de la Casilla, la loma que aparece oscura, es por donde volveremos luego, justo detrás está el Océñigo. Al fondo, las rocas que parecen estar en un mismo plano, no es así, en el centro tenemos la peña del Algibe, y lo que vemos a la izquierda es la zona del Pico de la Grulla, sobre el valle del Cambrón. Ahí es nada.

Caminando por estas tierras, enseguida aparecen piedras apiladas......

Y otras que parecen que nos observan atentamente.

Yo creo que alucinan con el caminante serrano.

Lo que no faltan en esta sierra, son los antiguos corrales para el ganado. En estas tierras, no hay duda de que la ganadería fue fundamental en tiempos remotos.

Y el sol,  que quiere abrirse paso entre el paisaje serrano.

Sobre estos bordes del Barranco de la Casilla, que es el que tenemos ahí delante, van apareciendo mares  de piedra.

Pero mares poblados de bloques.

La erosión ha trabajado a fondo, dejando un paisaje muy curioso.

Esto hay que inmortalizarlo.

Nos recreamos un poco más con estas grandes bolas.

Y seguimos ruta asomados a los bordes del barraco.

Roca a ambos lados del barranco de la Casilla.

Con el sol allí acostado en el horizonte, hoy le cuesta levantar.

Mientras tanto, las grandes bestias van cobrando vida en los puntales del barranco.

Otras tratan de deslizarse al vacío.

De momento las dejamos ahí, y continuamos por la loma hacia el barranco del Covacho de la Parra.


Bajamos al barranco del Covacho, muy cerca ya de la confluencia con el de la Casilla. Vamos buscando un viejo corral que hay por uno de estos rincones, y la primera idea era subir por el trazado del sendero Pr, hasta la fuente de la Losilla, desde allí estamos a un paso de los coches. Pero sobre la marcha cambiamos los planes. El barranco del Covacho, lo recorrimos a primeros de año, y lo podemos recordar en el siguiente Enlace


Como ya vimos, esta barranco también está flanqueado por distintas formaciones pétreas. 

Pero lo que nosotros vamos buscando es aquello que se intuye allí al fondo.

Este corral, en el abrigo que se forma en este vallejo contiguo al de la Casilla.

Aprovechando el resguardo de este tranquilo rincón.

Los musgos agradecidos con tanta humedad, colonizan la zona.

Un buen lugar para hacer la parada del almuerzo.

Buen equilibrio.


Paramos un rato al almuerzo, y valoramos las opciones que tenemos para continuar. La primera idea era continuar por el sendero Pr, hacia la fuente de la Losilla, y la tinada donde tenemos los vehículos. Pero se nos ocurre intentar remontar este vallejo que habrá detrás del abrigo rocoso. Intentamos buscar un paso para continuar la ruta.


Y como el que busca encuentra, un poco más arriba, siguiendo la línea de la roca, encontramos un pequeño callejón casi hecho a propósito, por el que nos ponemos de nuevo en camino.

Caminamos por la ladera de este vallejo, sorteando roca y monte.

Hasta que nos ponemos de nuevo sobre el barranco de La Casilla, pero esta vez en la parte contraria.

Y vemos allí enfrente las bolas calizas que vimos esta mañana.

Y la Piedra Yunque, buena ruta por allí.

Desde aquí solamente nos resta avanzar un poco más, paralelamente al barranco, bajar a enlazar con el sendero hasta la fuente de La Losilla, y poner punto final a la ruta de esta mañana.


Un poco más adelante, encontramos el camino que nos enlaza con el sendero. En un momento estamos terminando ruta. Al final otra buena mañana en el monte, por terrenos conocidos, pero por nuevos caminos, bueno más bien sin caminos. El caso es que hemos conocido nuevas perspectivas en estas tierras, y algún que otro rincón digno de ver. Todo esto rematado con unos tercios.


Hasta pronto!!!









Subiendo al cerro de la Tajada, por las Torcas de Huélamo.

 Domingo, 6 de Diciembre de 2020.


Empezando el mes de Diciembre, la cosa se ha ido poniendo interesante. Vamos buscando la nieve, hemos tenido bajas temperaturas, y en este final de Otoño nos encontramos con una nevada con la que empezamos a disfrutar del ambiente invernal. Ahora vemos que esto fue solamente el aperitivo de lo que venía en el comienzo de invierno, pero eso es otra historia. Hoy vamos a las cercanías de Huélamo, subiremos por el paraje de Las Torcas, cerca del pueblo, y un poco antes de coronar el cerro de La Tajada, nos asomamos hacia el valle del Júcar, en dirección al Cubillo. Tendremos muy buenas vistas de Peña Rubia, donde hemos hecho buenas rutas, y una vista de Huélamo nevado espectacular.

Todo esto en una mañana fría, entre nubes y claros, y en muy buena compañía como siempre. Un lujo al alcance de todos, a un paso de casa. Dejamos los vehículos en el puente de la Serna, y comenzamos la caminata de hoy, por un camino, que de no estar helado, hubiese sido un barrizal infame, aunque nosotros enseguida abandonamos caminos y sendas, para caminar por el monte como está "mandao".


En un momento de la ruta, nos aparece esta brutal vista de Peña Rubia.

Mientras nos acicalamos, (no sabía yo que unas polainas darían tanto juego, jajajajaja), una  mirada hacia atrás, detrás de aquellas lomas blancas Huélamo.

Cruzando la carretera, vamos a empezar la ruta por este camino, por el barranco de Valdosos. Enseguida giraremos a la izquierda, para continuar campo a través.

Una gran nevada en la cima de Gamelloncillos, hoy no llegaremos allí.

Dejamos el camino, y vamos a ir subiendo hacia las Torcas,  según vienen en los mapas. De paso vamos viendo los vestigios de vidas pasadas.

Caminamos a media ladera, pero siempre hacia arriba, tenemos que encontrar una especie de cresta que nos suba al cerro de la Tajada.

Encontramos las marcas de un sendero, del que no tenemos referencia, pero las seguiremos para continuar la ascensión. 

Según vamos subiendo, la nieve se hace más presente.

Y el hielo.

Esto tiene muy buena pinta.

El camino se dirige a este peculiar callejón, cuyas rocas se sujetan en lo alto.

Aquí también hay restos de muros de algún corral antiguo.

Estamos en el buen camino, este era uno de los objetivos de la mañana.

Si miramos arriba, vemos que las rocas se apoyan la una en la otra, de haberse desequilibrado hacia el otro lado, esto sería otra cosa.


Por aquí sigue el sendero, una vez superado el callejón.

Y como vamos ganando altura, vemos Peña Rubia con un buen manto blanco.

Aquí un poco mas cerca, un buen conjunto la roca cubierta de nieve.

Un último vistazo al callejón.

Y seguimos caminando por esta especie de cresta.

El paisaje serrano, cuando se pone invernal, da mucho juego a la cámara.

Es media mañana, y este es un buen lugar donde hacer nuestra parada habitual. Junto a este gran tronco instalamos el campamento.

Al resguardo del viento, con esta barrera de pinos, y con el solecico que va ganando poco a poco la partida, reponemos fuerzas.

Podemos decir que el ambiente empieza a ponerse muy navideño.

Paramos a almorzar, un rato de charla, y seguimos marcha. La idea original era subir a la parte alta de Peña Rubia y el Cenajo, y buscar por allí la bajada hacia el arroyo de la chorrera, pero como siempre, caminando en nieve la cosa cambia, todo se hace mas lento y costoso, y nuestros planes volverán a cambiar sobre la marcha como es costumbre.


Ahora tenemos que subir allí arriba.

La subida continúa siguiendo las marcas del Pr. por una especie de escalerón rocoso muy bonito, desde donde vamos ganando buenas vistas de todo el entorno.

Como esta de Huélamo, cubierto de nieve.

Y caprichosas rocas a nuestro paso.

Estamos ya en la parte alta de los cortados que hay bajo el Cerro de la Tajada y la Peña del Horno, desde aquí se divisa el valle del Júcar y buena parte de la serranía.

Vemos la entrada al puerto del Cubillo, y La Mogorrita jugando con las nieblas.

En estas altitudes, hasta las rocas se congelan.

Roca, nieve, luz, nubes amenazantes, un espectáculo.

Asomados a este collado rocoso, vamos a buscar la manera de bajar de nuevo, pero por otro trazado, intentando hacer la ruta un poco circular.

Esta mañana tiene una luz especial.


Avanza la mañana y tenemos que buscar la bajada. Si continuamos hacia Peña Rubia se nos va a echar el tiempo encima, así es que buscaremos la manera de bajar más directamente. Conocemos otra bajada distinta al sendero por el que hemos subido, y casualmente la hemos encontrado a la primera, a pesar de la nieve que siempre lo difumina todo. Ahora toca un tramo de bajada aprovechando unos metros de antigua senda,  y otro poco de campo a través, con el final de la ruta en el horizonte en todo momento.


Que no es para tanto!!!! 😂😂😂

Empezamos la bajada, dejando a la derecha las fajas que discurren bajo Peña Rubia. Nosotros giramos hacia la izquierda, siguiendo una vieja senda, y luego ya a media ladera como hemos subido, terminaremos la ruta.

Ruta blanca cien por cien.

Mientras vamos buscando los mejores pasos, echamos una mirada a Peña Rubia.

Aquí un poco mas cerca.

Espectacular.

A poco que nos fijamos en el entorno, podemos ver los viejos usos del monte, este viejo tronco parece que sirvió para encender alguna que otra lumbre.

Aquí hay ganado, y siguiendo sus rastros, vamos avanzando hacia nuestro destino. Estamos ya casi a nivel de la carretera y se nota en la nevada.

Caminamos entre los Robles.

Y delante de nosotros tenemos otras vistas, ahora la zona del Peñalba. Lo que vemos en el centro de la imagen parece que es la Majada de Las Cabras, de camino al Peñalba que queda allí a la derecha del todo.

Y aquí delante la zona de la Escaleruela, por donde hemos subido en alguna ocasión de camino al Peñalba.

Solo nos queda bajar a la carretera, donde tenemos los vehículos, para terminar la ruta de hoy. Una buena mañana en el monte.



Al final, otra buena mañana de campo, con el ambiente invernal que proporciona la nevada, y en muy buena compañía. Otro día para recordar, y conociendo una subida a la Serrezuela que no habíamos pateado antes, siempre se aprende algo nuevo. Solamente nos queda quitar alguna que otra polaina (casi hubo que parar algún coche), y buscar el cobijo a la sombra de unos buenos tercios. Todo un lujo.


Hasta pronto!!!