Siete Picos, Camino Schmidt. (Sierra de Guadarrama)

Domingo, 5 de Noviembre de 2017.


Entramos en Noviembre, este año teníamos pendiente hacer una salida senderista fuera de Cuenca, que por unos motivos y otros la hemos retrasado al máximo, el caso es que hoy nos hemos ido a la sierra de Guadarrama, en la comunidad de Madrid.

El viaje es corto, ida y vuelta en el día, con lo que no podía ser algo muy complicado. Decidimos hacer una ruta en los Siete Picos y el transitado camino Schmidt, cuando el pasado año subimos a Peñalara vimos esta cresta rocosa y fijamos nuestra meta en ella. Con el madrugón en el cuerpo, a las 8,30 de la mañana estamos dispuestos a comenzar la caminata, en esta mañana ventosa y fría en esta sierra.

"Los Siete Picos es uno de los macizos montañosos más importantes y singulares de la sierra de Guadarrama (sierra perteneciente al sistema Central). Tiene una altitud máxima de 2138 metros y está situado en el límite entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Segovia (España), a 19 km al sur de Segovia. El pico más elevado de los siete que componen el macizo y en el que se erige el vértice geodésico, recibe popularmente el nombre de pico de Somontano."  (Información de Internet).

El caso es que esta mañana no teníamos previsión de lluvia, pero al ir ascendiendo al puerto de Navacerrada, donde empieza esta ruta, una densa niebla se apoderó de las cumbres dejando la mañana húmeda y fría, hacía tiempo que no caminábamos con estas condiciones, ya lo echábamos de menos.

Desde este macizo montañoso las vistas alcanzan a buena parte de la llanura madrileña, se puede ver la Sierra de Ayllón, Sierra de Gredos y gran parte de la llanura segoviana. Hoy la niebla impide ver más allá de nuestra narices. Tomamos un café en el bar del puerto de Navacerrada y empezamos la caminata,

Pico Somontano, el más oriental del macizo y más próximo al puerto de Navacerrada, 2138 metros de altitud.

Empezamos la ruta junto a la misma estación de esquí de Navacerrada, antes de llegar a la cresta de Siete picos está el Alto del Telégrafo, pero no pasamos por allí, las pistas estaban cerradas y nos dirigimos por un bonito sendero en la cara norte hacia la pradera de Siete Picos, donde empieza la última subida de la mañana.


La niebla lo envuelve todo, empezamos subiendo por esta carretera unos metros hasta la residencia de Los Cogorros, donde cogemos ya el sendero.

Cruzamos una de las pistas de esquí.

Imaginamos esto cubierto de nieve, ¡menuda bajada!

Cruzamos la zona de remontes.

Y nos metemos en el sendero, entre pinos, musgos, piornos y granitos, se nota que ha llovido recientemente y la niebla ayuda a mantener la humedad en la copa de los pinos, que gotean sin cesar.

Pinos impresionantes en este monte.

Esta sierra de Guadarrama es un auténtico museo del pino albar.

Plagado de piezas únicas.

Cuanto más arriba caminamos, la niebla es más espesa.
Llegamos a la pradera de Siete Picos, 



Y cogemos la senda que sube hacia el pico Somontano, un pequeño repecho que se supera fácilmente sobre la roca granítica.

Es un paisaje espectacular, con el aire misterioso que aporta la niebla.


Y algún que otro esqueleto.

Ya digo que este es un monte al que se puede venir con el único objetivo de fotografiar pinos con las más diversas formas.

Nosotros seguimos hacia arriba, ya casi estamos en la cresta.

Intuimos el pico Somontano, pero la niebla es muy densa.

Y el viento la hace correr endiabladamente. 

Un pequeño intento para ver el vértice geodésico, pero las condiciones de la roca no lo permiten esta mañana, están congeladas y bastante peligrosas.

Hoy no se puede arriesgar, nos limitamos a recorrer el sendero pasando por la cara norte de esta cresta.

Estamos a más de 2000 metros de altitud, el viento húmedo queda condensado en las rocas y sobre los piornos y enebros rastreros en forma de cencellada. Aquí los arbustos no pueden crecer en altura debido a los vientos reinantes, prácticamente en cualquier época del año. El caso es que las rocas están congeladas, y hacen extremar la precaución, no nos expondremos más de lo necesario. Hoy hemos madrugado y hay que parar a almorzar, lo hacemos al abrigo de las rocas en la cara sur del pico Somontano.


Desde donde intuimos el segundo pico tras la niebla.

Mientras tanto, la niebla se condensa en hielo sobre los Enebros rastreros que aquí abundan.

Hacía tiempo que esperábamos imágenes así.

Continuamos nuestra marcha por la senda que recorre esta cresta.

Pasamos uno a uno por el resto de picos.

Sin posibilidad de ver más allá de 20 metros.

Hay que reconocer que es un paraje precioso.

Y fresco, la humedad se hiela sobre cualquier soporte que le da cobijo.


De repente la sombra de otro pico.

Pero hay otro delante.

Es que no se ve nada.

Llegamos al final de la cresta,

Con piedras y arbustos congelados.

Empezamos a buscar la bajada hacia el collado Ventoso, donde enlazaremos con el Camino Schmidt.

Vamos descendiendo y entramos de nuevo en el pinar.

A medida que perdemos altura los pinos la van ganando.

Bueno, este ha quedado algo más chaparrete. Estamos en el collado.

En esta sierra de Guadarrama es muy normal encontrar mojones de granito como este, que señala el Collado Ventoso.

Nos metemos de lleno en el camino Schmidt.

En esta ladera norte de la sierra hay un impresionante pinar de Albares.

Salpicado de roca granítica con sus musgos, tan agradecidos a la humedad de esta mañana.

Poco más que decir ante estos ejemplares.

Solo nos queda recorrer este tramo del camino, entre enormes pinos y rocas graníticas cubiertas de musgos. Un tremendo bosque envuelto en nieblas, el madrugón mereció la pena. Unos cuatro kilómetros y terminaremos la ruta.



Ante estos ejemplares hay que pararse.

Pinos de porte recio.



Y algún esqueleto de vez en cuando.

A pesar del día que tenemos hoy, el color de la hierba nos indica que aquí también ha faltado mucha agua este año.


No hemos dicho que esta ladera está plagada de pequeños torrentes, que hoy están secos pero en tiempos lluviosos han de ser un espectáculo. cuatro pasos más y fin de la ruta.

Al final unos diez kilómetros de ruta en medio de la niebla, y con unos vientos en la cresta que quitaban el sentío. Terminamos comiendo en el único restaurante ubicado en el puerto de Navacerrada, un picoteo (bastante mejorable) y vuelta para Cuenca. Hoy no hay enlace con el trazado y perfil de la ruta, pero no tiene pierde!!!


Hasta pronto!!!