Arroyo y cueva del Boquerón. Serranía de Cuenca.


Domingo, 1 de Mayo de 2022.


Primero de Mayo, la primavera avanza adecuadamente, y nosotros nos vamos a recorrer otro de esos barrancos que tanto nos gustan, este de hoy por primera vez. Vamos a bajar a la cueva del Boquerón, pero recorriendo el Arroyo homónimo. Nos situamos en Tierra Muerta, y desde la casa Forestal de Prado de los Esquiladores, bajaremos por el arroyo del Boquerón hasta llegar a la cueva. Un recorrido fácil aunque no exento de alguna que otra dificultad. Nada que no nos tenga acostumbrados.

Hoy caminamos por terrenos muy parecidos a los que vimos en la ruta por la Rambla grande de Monteagudillo. Estamos en el mismo monte, barrancos paralelos prácticamente, aunque separados por Cabeza Gorda y Monteagudillo. Terrenos conocidos. El caso es que esta mañana, estacionamos los vehículos en las casas de Prado de los Esquiladores y empezamos la caminata. Una buena mañana de monte, como siempre.



Aquí, junto al refugio pastoril, iniciamos nuestra ruta esta mañana.

Y enseguida se nos presentan buenas vistas con esas nieblas en el valle del Júcar.

Y nuestra querida Modorra, emergiendo al sol de Mayo.

Nosotros empezamos la caminata, entre pinos y sabinas, en busca de la cabecera del Boquerón.

Barranco que enseguida empieza a mostrarse.

En principio transitable.

Hasta que llegamos aquí, primer escoyo de la mañana, un gran salto en la cabecera del arroyo. Hay que buscar opciones.

Aunque lo que vamos viendo no está nada mal.

Iremos caminando por esta parte derecha de los cortados, a buscar un punto de bajada al fondo del Arroyo. 

Vamos subiendo por los cortados, y vemos el punto al que llegamos anteriormente. Un gran rincón rocoso. 

Cuando caminamos por los montes de la Serranía de Cuenca, siempre es motivo de alegría observar la fauna que vamos encontrando a nuestro paso. Aunque somos un grupo reducido, la sonoridad de nuestras conversaciones, a menudo nos priva de la contemplación de dicha fauna, pero algunas veces tenemos la suerte de poder ver ejemplares de esos que nos acompañan solamente unos pocos meses al año. Es el caso del Alimoche, un ave migratoria, que cada final de primavera podemos ver por los cortados de la Serranía. Hoy nos ha hecho mucha ilusión verlo en estas tierras.


Hemos ampliado un poco la foto, por que la ocasión lo merece. 

Así es como lo captó la cámara a tope de zoom. Un ave que vemos por distintos sitios de la sierra, pero por aquí no lo vimos antes. No quiere decir que no estuviese, es que nosotros no lo vimos.

Iremos saliendo de este mágico rincón.

Un rincón que nos deja buenas imágenes y sensaciones.

En un momento, caminando por estos bordes de la parte derecha del barranco, encontramos un desplome por el que podemos bajar. 

Y abajo, el calvario de todos los barrancos.

Hubo que ponerse a trabajar. En esta cabecera del Arroyo, cientos de pinos víctimas de aquella famosa nevada.

Y como curiosidad, pudimos deducir que este es un campo de entrenamiento de las brigadas contra incendios de Prado de los Esquiladores. Esa fue la impresión que tuvimos.

Pero nosotros tuvimos que salvar auténticas barreras.

Y entre tanto obstáculo, decidimos parar a reponer fuerzas, el almuerzo es irrenunciable, y con estas condiciones imprescindible.

El objetivo es llegar a la Cueva del Boquerón, punto clave en primavera y otoño, cuando las lluvias la nutren con esas aguas míticas, filtradas desde los sumideros de Tierra Muerta. Este no es un buen año en lluvias, pero esperamos encontrar agua, si hoy no sale agua, prepárense.


Continuamos nuestra marcha, y la cosa poco a poco va mejorando, el barranco se abre, el lecho se hace más pedregoso, y tenemos menos obstáculos.

La roca siempre presente.

Y empezamos a ver algo de agua, que de forma intermitente, anuncia la proximidad del objetivo.

Ahora ya libres de troncos, vemos muy cerca el objetivo.

Y nos vamos fijando en estos fenómenos geológicos.

Y ese agua mansa, espejo del monte.

Llegamos al arroyo que forman las aguas que vierte la cueva del Boquerón, hemos tenido suerte, todavía hay esperanza.

Esta foto no está muy vista, es imprescindible hacerla correr. jajajajaja.

Luego saldremos por allí, a la vera de aquellas rocas.

No sin antes, inmortalizar el momento Boquerón. Las aguas brotan generosas de esta singular cueva.

La cueva del Boquerón merece una visita periódicamente, nosotros nos paramos un rato en este punto, nos deleitamos con las aguas generosas que estamos viendo esta mañana, recordamos anécdotas pasadas en este lugar, y continuamos nuestra marcha. Ahora vamos a salir siguiendo el Pr unos metros, para luego seguir campo a través hacia el barranco de Fuencaliente, que vimos hace una año aproximadamente, otra ruta que nos dejó un muy buen sabor de boca. Luego continuaremos en un trazado rectilíneo hasta el punto de partida. La mañana avanza.



Salimos del Pr, para continuar nuestra ruta.

Sobre el barranco de Fuencaliente, los Gamones se ponen a tono para esta primavera.

Nos asomamos a ver ese brutal desplome del barranco de Fuencaliente, sobre el rincón de la cueva del boquerón.

Aquí tampoco faltan los pinos secos, que tanto juego nos dan en cámara.

Por un momento cruzamos el barranco de Fuencaliente.

Y salimos por uno de sus laterales para continuar la marcha.

Atravesando extensos sabinares.

Y duros pedregales.

Allí al fondo, en aquel pinar, llegamos al final de nuestra ruta de esta mañana.



Pues al final, otra buena mañana de monte, por barrancos, saltando obstáculos como siempre, y disfrutando de la compañía. Un lujo a un paso de casa. Terminamos con la hidratación oportuna, como está mandao.

Os dejamos el enlace al trazado de la ruta:

Arroyo del Boquerón

Hasta pronto!!!






Por la Dehesa de La Losilla. Serranía de Cuenca.

 Domingo, 17 de Abril de 2022.

Hace unas semanas, publicamos nuestra ruta por esa muela que nosotros llamamos del Cerro de San Bartolomé y La Zomatilla. Hoy, como dijimos entonces, caminamos por el piso de abajo. Nos asomamos en un bonito paseo, al cañón del Júcar, desde los bordes de la Dehesa de La Losilla. Muy cerca del pueblo de Las Majadas. Recorremos varios de los puntales que veíamos desde arriba. La primavera está avanzando, pero no termina de ser lo lluviosa que nos gustaría y sería necesario. En este momento en que redactamos esta entrada, ya hemos sufrido la primera ola de calor, este año a finales de Primavera, y contabilizamos ya miles de hectáreas arrasadas por los incendios en toda España, y no ha comenzado el verano. El caso es que ya se barruntaba algo así, el invierno también fue de los más cálidos que yo recuerdo, aunque mi memoria es bastante corta.

Empezamos esta ruta dejando el vehículo junto a la carretera, antes de llegar al paraje de Navalafuente. Bajamos hacia el rincón de los Lazos, donde nos ponemos sobre esa cornisa de roca tableada, que nos acompañará toda esta mañana. Caminando sobre esta cornisa, bordeamos la dehesa de La Losilla, nos asomamos a ver una pequeña cascada, y volveremos hacia el punto de partida. Por aquí hemos caminado muchas veces, esto es como andar por casa.


Rincones escondidos en la serranía.

A primera hora de la mañana, el sol empieza a entrar en el pinar. Ahí vemos el camino por el que bajamos al encuentro con la roca.

Que recibe los primeros rayos de sol de esta mañana.

Allí enfrente, al otro lado del valle del Júcar, la zona de Garcielligeros.

Ahora vamos a ir caminando por toda esta cornisa.

Bonito rincón este de los Lazos, lástima de primavera tan seca.

Aunque este pequeño barranco, no es de llevar agua, en las épocas más lluviosas seguro que da juego.

Los Gamones van ganando posiciones entre el pedregal.

Las grandes paredes del cañón del Júcar, desplomándose hacia el Tranco.

Un poco de postureo.

Un poco más de postureo trasero.


Y seguimos ruta, con la mirada puesta en los giros del canal.

Y en aquellos dos senderistas, con sus gemelos. Unas vistas diferentes desde allí abajo.

Nos acercamos a base de zoom, a la zona del Tranco, muy transitada en verano.

Pero nosotros caminamos en sentido contrario. Dejamos el valle del Júcar a nuestra derecha.

En los puntales, la primavera va ganando terreno.

Pero aquí lo que predomina es la roca.

Allí abajo, ya podemos ver el puente de Royo Frío, y el canal aquí abajo.

Un poquito más cerca.

Con estas vistas, lo que procede es parar a almorzar.

Hacemos la parada del almuerzo, como de costumbre. Las vistas inmejorables, y hace una mañana extraordinaria para estar en el monte. 


Allí arriba, la muela por la zona del mirador del Tío Cogote.

Y aquí las sabinas que abundan en esta dehesa de La Losilla.

Para los Robles, la primavera todavía está por llegar.

Vamos bordeando toda esta cornisa rocosa.

En el vallejo que vemos delante de este puntal, se encuentra el siguiente punto interesante de la ruta.

Pero antes de nada, a nuestro paso, se inicia un "rondo de Buitres"

De tres en tres.

En vuelos rasantes.

Dueños de aire y roca.



Un lujo, poder disfrutar de imágenes como estas.

¿O no?

Ahora, buscamos la bajada para ver una pequeña cascada, escondida, en este vallejo que vierte aguas al Júcar. 

Con muy poca agua, y más esta primavera tan seca, mantiene un caudal prácticamente permanente, es el desagüe natural de un manantial que hay un poco más arriba, cerca de la Zomatilla.

Ver agua, siempre es vida.

Mas postureo.

Desde este punto, vamos a ir buscando el camino de vuelta, por los prados de la Losilla, caminamos hasta el punto de inicio de ruta.  

Salimos del vallejo, y es inevitable sacar vistas como esta, con los puntales de La Muela, La Modorra, y el serpenteante valle del Júcar.

Dejamos atrás prados y vacas.

Y con los gamones pidiendo paso, nos ponemos en el final de ruta en un momento.

Gamones y Orquídeas, que en la serranía tenemos buenas colonias de estas frágiles plantas, tan bellas como efímeras.



Pues si, al final otra buena mañana en el monte, caminando por terrenos muy familiares, pero que cada día nos aportan algo nuevo. A un paso de Cuenca, paraísos por descubrir. No dudéis en echaros al monte, lo vais a agradecer. Nosotros buscamos refugio a la vera de una buena mano de tercios, la mañana entró en son y terminó con tintes veraniegos. 


Hasta pronto!!!