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Cerro de la Bandera, Casa de la Alconera.

 Domingo, 1 de Noviembre de 2020.


Bien se puede decir que tenemos querencia por estas tierras de la Sierra de Tragacete. Hoy vamos a subir al cerro de La Bandera, hace tiempo que no subimos y de vez en cuando hay que volver a este mirador serrano. subiremos por la cara sur, sur-oeste, desde la cabecera de la Cañada del Mostajo, cruzaremos el arroyo de la Alconera, y nos encaramamos a la cima por la empinada ladera, caminando por estos pinares excelsos de la serranía de Cuenca.

Praderas, cumbres, barrancos, la Serranía de Cuenca no tiene nada que envidiar a ningún otro destino para la práctica del senderismo. Hoy nos damos un buen paseo por tierras de sobra conocidas, subimos a La Bandera y bajaremos campo a través en busca del arroyo de Valdehonguillo, aunque lo cogeremos bastante cerca ya de la casa de la Alconera, nos hemos saltado la ciudad encantada que podemos ver en la parte más alta del barranco. Pasamos junto al refugio de la Alconera y, atravesando la gran pradera, buscamos el salto hacia el punto de partida. Una ruta en el corazón de la Serranía de las que hacen afición. 


Sabina rastrera y pinos albares, dominan las cumbres en la serranía de Cuenca.

Empezamos la ruta en la cabecera de la Cañada del Mostajo. Hemos subido por esta pista forestal, dejando atrás el Maillo, y junto a las pilas de troncos, dejamos el vehículo para empezar la caminata de hoy. Poco a poco se van realizando los trabajos de limpieza de los montes, tras la gran nevada de la primavera de 2018.

Subiendo por aquí, saltaremos a la zona de la Alconera.

Estas lomas de solana, acusan la sequía de este otoño que no arranca. Es primera hora de la mañana, el sol nos hace más largos que anchos, eso está bien, jajajajaja.

Buenos ejemplares de Negral.

Y frente a nosotros, el objetivo de hoy. Por esta ladera es por la que vamos a subir, así de frente.

Pero antes, caminamos por los pinares de la zona del Arroyo de la Alconera.

Donde los pinos alcanzan un porte considerable.

Y los espinos en modo otoño, dando color a la mañana.

Los níscalos se hacen de rogar, pero vemos alguno despistado.


Levantamos la cabeza para tomar aliento, y de repente estamos casi en la cima.

Rodeados de pinos que van achaparrando el porte.

Y sus ramajes toman las formas características de la cimas serranas.

Nos plantamos en la cumbre.

Una cumbre muy accesible, por aquí se llega en todo terreno.

Al otro lado, La Mogorrita.

Por aquí la zona de la que venimos.

Y allí abajo, la chopera cercana a la Casa de la Alconera, por donde caminaremos luego.

Más allá de la torre de vigilancia, reconocemos cimas cercanas diseminadas por la serranía.


Nuestra ruta, después de la parada del almuerzo, continúa por la loma del cerro de la bandera, en dirección al arroyo de Valdehonguillo.

Dejamos esta estampa típica de las cimas serranas, con la sabina rastrera.

Y el ramaje de los grandes pinos en estas altitudes.

Y seguimos la marcha, una maravilla el caminar por estas tierras altas de la serranía.

Desde algún claro en el pinar, nos asomamos al valle del Júcar, y allí enfrente tenemos el arroyo de la noguera, en primer plano, por el que subir al Estepar, y de allí acometer la subida a La Mogorrita, que vemos a la derecha presidiendo la toma.

No nos olvidamos del Cerro de San Felipe, esa cima mítica en nuestras rutas.

Y toda la cornisa de la Peña del Halcón, sobre el pueblo de Tragacete, muy buena ruta aquella. Volveremos por allí, que hace mucho que no vamos. Aquí a la izquierda de la imagen, parte de los lapiaces en la cabecera del Valdehonguillo.

Y abajo, Tragacete oculto por esta loma de la izquierda, vemos el cementerio, y la carretera que nos lleva a San Blas, con los chopos en modo otoño acompañando al joven Júcar. Al fondo se ve mucho más, acercándonos ya a la zona del Tajo.

Con una última mirada a la Mogorrita, nos descolgamos rápidamente hacia Valdehonguillo.

La idea era bajar a la cabecera del Valdehonguillo, pero luego la realidad es cambiante y nos desviamos un poco, con lo cual nos pusimos en el vallejo muy cerca ya de la casa de la Alconera. El campo a través es lo que tiene, algunas veces te desvías sin sentirlo. No pasa nada, todo es monte.


El caso es que ya en el vallejo, pasamos junto a la fuente con sus gamellones llenos de agua.

Ahora caminamos por camino y eso se nota.

La casa de la Alconera está ocupada, es un buen lugar para pasar el domingo.

Dejamos atrás la casa de la Alconera, y cruzando estos prados en línea completamente recta, saltamos aquella loma en busca del final de la ruta de hoy.

A la derecha la chopera que vimos desde la cima de La Bandera, los tonos otoñales se adueñan del chopo.

Subimos por una vieja vía de saca de madera.

Y en lo alto de la loma que separa estos valles, el de la Alconera y el de la cañada del Mostajo, nos aparece otra imágen típica en estas altitudes, su grupo de pinos secos.

Solo nos resta bajar. En el centro de la imagen tenemos el vehículo. 

Con los arbustos pasando la otoñada, ponemos punto final a la ruta de hoy.


Otra buena mañana en el monte, caminando campo a través, y por viejos carriles y vías de saca antiguas, en el mismo corazón de la Serranía de Cuenca, ¿Podemos pedir más? pues solo nos atrevemos a pedir unos tercios reparadores, hoy de nuevo hace calor y la rehidratación es muy importante en estos días de Otoño. Animarse a salir al monte, lo mejor está por descubrir.



Hasta pronto!!!







El Cuchillejo, Cueva del Gárgol, el Escalerón en Uña.

 Domingo, 27 de Septiembre de 2020.


Después de la ruta de ayer, por tierras desconocidas, hoy volvemos a Uña. En Uña tenemos una de las mejores rutas de la serranía, aunque para ser justos, hay muchas rutas por estas tierras, la mayoría con el denominador común de los cortados de la Muela, desde donde podemos dominar los horizontes. Pero también podemos caminar bordeando los cortados del cañón de río Júcar, o encaramarnos a la ceja del mirador de Uña, muy cerca de la Ciudad Encantada.

Nosotros hoy subiremos a lo alto de los contados de la Muela, pero por un paso menos conocido, El Cuchillejo, que nuestro amigo Mariano nos ha hablado de el muchas veces y hoy lo vamos a buscar. Desde allí nos acercaremos a la cueva del Gárgol, y bajaremos de nuevo, esta vez por el concurrido escalerón.

Con los vehículos aparcados en el mirador de la laguna, empezamos el vertical ascenso en esta mañana fresca y ventosa de finales de Septiembre, el Otoño está empezando y el entorno de la laguna va cogiendo tono.


Para empezar la ruta, no están nada mal las vistas que nos ofrece este rincón único.

Desde el mismo aparcamiento, dejamos el camino y empezamos a subir junto a la ermita de la Virgen del Espinar, siguiendo los pasos de animales vamos ganando altura rápidamente.


Rodeando rocas como estas, pasamos junto a los depósitos de agua que abastecen al pueblo.

Y enseguida que miramos atrás, entre los robles, nos aparece la vista del pueblo, que se despereza bajo los primeros rayos de sol que el puntal de Peña Rubia permite.

Al otro lado del rincón, el sol se estampa contra la Muela, con ese color mañanero.

En un momento estamos bajo el puntal de Peña Rubia.

Flanqueado por esbeltos negrales.

Dejamos el puntal a nuestra derecha, y seguimos esta senda que tiene buena pinta.

Efectivamente estábamos en lo cierto, nos mete en este rincón donde tenemos el paso buscado.

Como buenos alumnos aventajados, encontramos el Cuchillejo, un estrecho paso entre rocas de apenas medio pie, por el que subimos a lo alto de los cortados.

Y ahí nos ponemos a contemplar los horizontes.

Uña y su laguna.

El colorido otoñal que va tomando posesión del rincón.

Y un mar de piedra por el que avanzaremos luego hacia la cueva del Gárgol.

Pero antes nos asomamos a la otra vertiente del puntal de Peña rubia, desde donde se calientan al sol los buitres leonados.

Y se lanzan al vuelo buscando sus térmicas y su desayuno.

Nos acercamos el cerro de La Modorra.

Y el inconfundible Monteagudillo.

Nos damos la vuelta, y tenemos allí abajo pueblo y laguna. Hasta la Losilla se ve allí al fondo.

Y por supuesto los puntales de la Muela, todo el recorrido de la ruta del Escalerón, la Raya y las Catedrales.

A la derecha de este gran Tormo, estaría el Cuchillejo por el que hemos subido.

Dejamos atrás la vista de la laguna.

Y a los Buitres con su majestuoso vuelo.

Y por esta vieja vía de saca, pasaremos junto a la subida del Escalerón, y aprovechando un tramo del Pr, nos acercamos a la cueva del Gárgol.



Venga, esta y ya.

Coincidimos unos kilómetros con el sendero de la Raya y el Escalerón, con imágenes sobre el rincón de Uña espectaculares, hoy no es nuestro objetivo (ya lo hemos recorrido y mostrado muchas veces). Uno de los senderos de la provincia con mayor índice de visitantes, en el que nos encontramos a bastante gente, nosotros estamos muy acostumbrados a ver este paisaje, pero si nos ponemos en la piel del visitante, lo que tenemos delante es de una belleza sin igual. Nosotros cogemos un desvío a la fuente de La Tobilla, donde haremos la parada del almuerzo, nos alejamos del mundanal ruido senderista y subimos a la cueva del Gárgol.


Aquí la tenemos, detrás de la barrera de Majuelos.

Un rincón tranquilo y soleado que no está dentro de la ruta senderista más popular.

Tomamos posesión del lugar.

Cueva esta en la que el ganado vacuno de la zona busca el abrigo en invierno y el fresco en verano.

Una visita al año, es cosa obligada.

Ahora toca desandar camino, hasta volver a la subida del Escalerón, por donde vamos a bajar para terminar nuestra caminata de hoy. Mucha gente por el camino disfrutando del entorno, una ruta fácil para todos los públicos.


Los espinos bajo la cueva, cargados de fruto, este ha sido un buen año.



Estos rincones de la Muela, guardan un pinar esbelto y limpio.

Nos asomamos a la Laguna de Uña, entre las rocas y los pinos.

Y emprendemos la bajada por este mágico rincón.

El Escalerón, con su senda bien marcada a base de refuerzos, los visitantes subiendo.

y nosotros para abajo.

Obras de antaño para subir a La Muela.

Con este puente de piedra, y su Tejo enrocado.

Formas, luces y sombras.

A punto de terminar nuestra ruta, con las instalaciones de la piscifactoría del rincón, allí abajo.

Y los farallones rocosos allí arriba.

Nos ponemos en modo tercio en un momento.

En un momento nos ponemos de nuevo en la carretera que entra el rincón de Uña, por la que volvemos rápidamente al punto de partida, una ruta hoy muy variada, en plena serranía, por parajes de un valor y una belleza extraordinaria, que se conservan muy bien a pesar de lo concurrido del lugar. 

Al final otra muy buena mañana en el monte, conociendo nuevos trazados y disfrutando del entorno, con las pilas cargadas, solo falta el remate oportuno, no digo más.


Hasta pronto!!!