¿Punto y aparte?, ¿Punto y seguido? .

Abril de 2020.

Pues no sabemos lo que este parón va a representar en esto del senderismo. Seguramente, también tendremos que cambiar algunos hábitos y costumbres en esta nuestra bendita afición, pero volveremos a disfrutar del monte y la naturaleza más pronto que tarde. 

Una de las cosas buenas que tiene esto de plasmar nuestras rutas en el blog, es que ahora podemos recordar tiempos pasados, y sobrellevar el confinamiento lo mejor posible. Y eso es lo que venimos haciendo estos días en nuestras redes sociales, a modo de pasatiempo, vamos caminando virtualmente por nuestra Serranía, y por algunos otros destinos lejos de nuestras fronteras. Rutas que nos han dejado muy buenos recuerdos, y que nos gusta volver a revivir.

Pero esta entrada extraordinaria, no va de rutas, va de personas. Personas que componemos este modesto grupo, y personas que hemos ido conociendo a lo largo de estos años, y con las que hemos compartido algunas de nuestras rutas. 

A base de fotografías, vamos a hacer un resumen de los momentos en que hemos coincidido con otros grupos, más o menos numerosos, o simplemente rutas en que nos han acompañado algunos amigos, estas fotos no guardan ningún orden cronológico, ni de cualquier otro tipo, solo reflejan momentos vividos. No sabemos cuanto tiempo ha de pasar para poder repetir rutas numerosas, y aunque nosotros somos más de grupos reducidos, de vez en cuando nos gusta compartir una jornada con amigos. Seguro que podremos volver a hacerlo. 


Hemos coronado cimas lejanas, como este día en Peñalara.

Nos hemos metido de lleno en las nieblas serranas.

Hemos disfrutado de las nieves en San Felipe.


Pero también hemos buscado el resguardo de una buena mesa, en nuestras rutas navideñas.

Y el calor de unos destilados, pura tradición en el campichuelo.

No todo ha sido padecer entre espinos y barrancos imposibles, también hemos llenado la panza.


Y con una buena sesión de Burroterapia, se pasa la mañana sin sentirlo.

Con el paso del tiempo, y gracias a las redes sociales estas de ahora, hemos ido conociendo a otras personas que, en mayor o menor medida, comparten esta misma afición al monte, la naturaleza, o simplemente a compartir un buen rato entre amigos. Ahora vamos a ir viendo algunos de esos momentos.


Aquí, con el arroyo de la Hortizuela al fondo, de camino a la dehesa de Los Olmos, en un día primaveral con los gamones a reventar. Patro y Mayte, en una de las primeras rutas con nuevos amigos.

Esa misma mañana, en el salto del Trabaque, siempre es bueno asomarse a los abismos y medirnos con el entorno.

Un Pr, el de los Olmos, con todos los ingredientes para disfrutar.

El entorno de la ciudad de Cuenca, y los senderos por los hocinos, dan para mucho, buenas rutas con amigos hemos hecho por aquí también. ¿A que si? Juan.

Y rutas nocturnas, como esta, una vuelta por las sendas de la hoz del Huécar, donde conocí a Mariano y Josefina, buena gente, los demás también, eh?

Rutas navideñas, compartidas con amigos.

Mas de Navidad, este año con lluvia y niebla en Valdecabras.

Pero con un remate a la altura de la ocasión.


No todo es monte, alguna visita cultural también hemos hecho.

Hemos sufrido ventiscas.

Y nos hemos tenido que refugiar, como antaño, al abrigo de la roca en las Fuentecillas, para el almuerzo, en otra mañana de nieve memorable.

Hay días en que la tropa se subleva, en lo más llano. ¿Recuerdas Valentín?

Y otras rutas en el corazón de la Serranía, donde disfrutamos de la verdadera esencia del senderismo.

En Cerro Sancho, otro de esos días que van como la seda y al final se complica la cosa en forma de jungla de pino volcado. Los temporales nos han hecho trabajar bastante en los barrancos.

En el Cerro de la Bandera, una cima que no defrauda nunca.

Días en que tenemos que cambiar de ruta sobre la marcha, y el resultado es tan espectacular como la ruta original.

Días de verano, merodeando los cortados de Villalba en familia.

Conocimos a Miguel, con su asociación del Camino de Santiago, y su incipiente grupo de Senderismo, que poco a poco se convirtió en uno de los más numerosos de la provincia. 

Pero si alguien merece mención especial, son esta pareja, Jose Antonio y Mariano, con ellos podemos ir al fin del mundo.

Hemos hecho rutas familiares, con mayor o menor fortuna, María lo sabe bien, tenemos que recuperarla para el senderismo, jejeje.

Tenemos controlados los puntos estratégicos para almorzar en ruta, aquí en nuestra mesa más popular sobre Valdecabras, con unas vistas insuperables.

Y piedras míticas donde recrear el objetivo.


Otro día con familia y amigos hacia las Catedrales.

Y siempre hay una primera vez, aquí conocimos a Susana, Silvia y Macarena, un recorrido por las Corbeteras y los Castellones, Gabriel ya formaba parte de esta familia que poco a poco vamos atesorando.

El Peñalba es un buen mirador de la Serranía, y un buen punto donde hacernos la foto con este grupo de amigos. 

O este rincón en Las Catedrales, un buen descanso para el almuerzo. Y tirar de bota.

Subiendo a La Mogorrita, una mañana de Enero, con el grupo un poco desperdigado, la cencellada se prestaba a los posados.

Aquella mañana, todavía no nos conocíamos mucho Jose Antonio y yo. Y ahora conociéndolo, parece que le estoy leyendo el pensamiento: "Este muchacho..... no se yo.......".  Jajajaja. 

Pero llegamos a la cima helada de La Mogorrita, inmortalizamos el momento, y descendiendo por la cresta completamente congelada, ya nos hicimos el uno con el otro.

Otra jornada memorable por tierras de la Herrería, aquí junto a la surgencia de La Coveta. Agua no vimos.

¡Pero ojo como nos pusimos!

Camino a los Castillejos, muy cerca de Tragacete, buscando esos restos ancestrales que tanto le gustan a Mariano.

En la ceja del Ocejón, ahora que me doy cuenta, de esta ruta ya pusimos otra foto, pero vamos a dejarla, caminamos hacia la Cañada de Las Pegueras, por la cresta sobre el Arroyo del Chispo, encontramos bastantes neveros aquella mañana.

Y hubo que hacer un poco el indio.


Colofón de otra ruta que nos prepararon Juan y Mariano, conocimos el Sumidero del Embalsador, en la Muela del Rebollar.

Aquí estamos asomados sobre el valle del Río Cuervo, frente al Balneario. Cuesta tener que hablar de ausencias en esta foto.

Otra jornada memorable, sobre el barranco del Trabaque, una mañana de verano en plena ola de calor, máximas de 40ºC. Una ola de calor de esas, en que todos los expertos aconsejan estar a cubierto. Obviando los momentos más comprometidos, diremos que todo se saldó con la debida hidratación, aconsejada en estos casos.

Hace ya unos años,  en la cima de la Degollá en Priego, otra jornada con amigos en una ruta ya mítica. Sin entrar en detalles, otro día de esos que recordaremos siempre.

Y para el final, dejamos esta foto de la ruta más numerosa en que nos hemos visto jamás. Con el grupo Cuencamino, por la Muela de La Madera, camino de Coronillas.

No sabemos que nos deparará el futuro, cuando volveremos al monte, ni como. Iremos poco a poco, y según se pueda, retomando la normalidad. Faltará tiempo para poder volvernos a juntar y poder celebrar. Iremos viendo.


Por eso brindamos por todos vosotros, nosotros, y por todos esos momentos vividos.

Y aunque nos gusta caber en un "Selfie" de estos de ahora.

Estamos deseando poder volver a juntarnos y celebrar.


Nosotros, solamente podemos agradecer a todas y cada una de las personas con las que hemos coincidido en algún momento, los ratos vividos. Unos ya no están, otros han decidido continuar camino libremente, y con los demás, pues en algún momento volveremos a cruzar nuestros caminos. Nos quedan encuentros pendientes, rutas aplazadas y personas por conocer, no nos olvidamos, y ansiamos que llegue ese momento que se retrasa sin remedio. De momento vamos a cuidarnos todos para poder volver al monte.



Nos quedamos esperando ese ansiado momento.



Hasta pronto!!!













Hoz de Marichica II

Domingo, 1 de Marzo de 2020.


Primero de Marzo de 2020, un mes que no olvidaremos jamás, ahora lo sabemos. Este año empezó a lo grande en cuanto a nuestras rutas senderistas, y nos fuimos con unos amigos a Vega del Codorno, visitamos la hoz de Marichica y lo podemos recordar en el siguiente Enlace a Marichica. El caso es que aquel terreno me gustó tanto, que no podía pasar mucho tiempo en volver con el equipo titular. Y hoy era el día elegido, preparamos la ruta, un poco diferente a la que hicimos aquel día, pero con la misma esencia.

La cuestión es que hoy nos ha amanecido un día lluvioso, y eso nos va a condicionar la marcha, pero también nos va a mostrar los mismos paisajes en dos momentos diferentes, y ese es el motivo de esta entrada, aunque parezca repetitiva, siempre es bueno conocer los terrenos en distintas circunstancias y condiciones. El agua y la niebla le dan al monte un toque especial, y hoy lo vamos a comprobar.

Empezamos en el barrio de La Cueva, subimos a la misma y remontamos el pequeño barranco que no es tal, hasta el collado del Sarracín en la cabecera de la hoz de Marichica, para hacer allí un pequeño tramo de barranco con sus divertidas trepadas, y acometer la hoz en descenso.


La hoz de Marichica, hoy con agua.

Vamos subiendo a la cueva, y la densa niebla va ocultando las casas del pueblo.

En el rincón de la Cueva, la niebla se adueña de nuestro camino.

Dejamos la cueva atrás y nos disponemos a subir por este pequeño escalerón, por aquí las aguas corren libres cuando las lluvias son abundantes.

Por detrás, todo se oculta tras la niebla, de momento no llueve.

Sobre el escalerón del rincón, la roca se abre para dejarnos paso a la parte superior, y caminar ya por terreno llano y cómodo.

Vamos subiendo, la roca está completamente mojada y hay que tener cuidado con los resbalones.

Enseguida se acaba la roca, y caminamos por estos páramos, poblados de buje y otros arbustos.

Y la niebla, hoy es fácil desorientarse.

En todo momento debemos seguir el cauce de este arroyo seco, que nos dejará en el Collado del Sarracín.

Detrás de aquellos pinos encontramos el collado en cuestión, está empezando a llover, tenemos que hacer una parada a almorzar antes de que arrecie.

Empezamos a bajar, ahora las aguas de estos vallejos vierten al arroyo de Las Salinas, que es el que discurre por la hoz de Marichica. Los viejos tocones, engullidos por el ciclo de la vida.

En uno de ellos paramos a almorzar, y vemos que la vida sigue su curso.

El pequeño pino se aferra al cobijo de su ancestro.

Según el mapa, en este vallejo se encuentra la fuente del Sarracín, nosotros encontramos algo de agua.

Y viejos troncos.

Siguen las limpias, en el monte queda mucho por hacer.

En la cabecera del Arroyo de Las Salinas, confluyen varios vallejos que finalmente le dan cuerpo al Arroyo. A la derecha de nuestra marcha encontramos dos de ellos, nos adelantamos hasta el segundo, que viene desde el refugio de la Cañada de Las Tablas, para remontarlo en su tramo más abrupto, que con alguna trepada cómoda resulta muy entretenido. Luego bajamos por el otro vallejo haciendo un pequeño bucle. Desde aquí todo bajada por la senda de la Hoz de Marichica. 


Nos metemos en el barranquete, con cuidado ya que la roca mojada es traicionera.

Una pequeña trepadita.

Paso estrecho hacia otra trepada.

Los musgos se regocijan con estas aguas.

Un pequeño empujón y arriba.

Continuamos subiendo un poco, y enseguida nos desviamos hacia la derecha, para bajar por otro vallejo y encarar la hoz.

Cuando nos disponemos a encarar la senda de bajada, hubo un cambio de tiempo repentino, el viento ganó fuerza, silbando endiablado en las copas de los pinos, y la lluvia insistente nos hizo apretar la marcha. Pocas imágenes pudimos sacar en la hoz, pero ya la hemos recordado en el enlace del principio, aquella mañana estaba soleada y los paisajes cambian mucho. Nosotros bajamos disfrutando de la humedad y el viento, que no siempre es posible.


Encaramos la senda de bajada.

Con las nieblas aferradas a la roca.

A ese corral solo le falta una buena lumbre esta mañana.

Ya en el tramo final de la hoz, el agua arrecia.

Y el arroyo allí abajo, que acoge estas lluvias con agrado.

Contemplamos y soportamos las aguas, estamos saliendo de la hoz.

Y en un momento llegamos al barrio de Los Migueletes.


La ruta ahora tenía dos opciones, volver por la carretera hasta el barrio de La Cueva, o subirnos de nuevo a la ceja que flanquea esta Vega, para llegar hasta la Cueva por el monte. El caso es que las nieblas, el viento y la lluvia, nos hicieron desistir, y optamos por agilizar la marcha en carretera. En un momento llegamos al final de la ruta.

En el barrio de La Cueva, saciamos la sed del camino a la par de la lumbre. Terminar una ruta con unos tercios en torno a una buena estufa de leña, donde secar la calazón del camino, no tiene precio. Y para rematar, un buen menú serrano junto a la chimenea, en otro de los establecimientos del pueblo. Una mañana de lujo en el corazón de la sierra, siempre valoramos estos momentos, pero en las circunstancias en que escribimos estas líneas mucho más.

Os dejamos el trazado y perfil de esta ruta serrana, muy recomendable:



Hasta aquí nuestro repertorio, esto fue a principios del mes de Marzo, luego llegó la Pandemia, el Estado de Alarma y el confinamiento. Días duros, grises, días en los que la zozobra y el desánimo viajan libres. Pero confiamos en que el tremendo esfuerzo y trabajo, de todos los que están en primera línea de la lucha, de sus frutos, y podamos volver a una relativa normalidad lo antes posible, para poder volver al monte y desde luego seguir contándolo. Nosotros de momento NOS QUEDAMOS EN CASA.



¡Gracias a todos!





Hasta pronto!!!