Faja Racón, Valle de Ordesa. Pirineo Aragonés.

Lunes, 3 de Octubre de 2022

Para la segunda jornada en tierras de Ordesa, programamos una ruta más senderista. En nuestro empeño por conocer todas las perspectivas de este excelso valle, vamos a recorrer una de esas fajas de vértigo. No, no nos subimos muy arriba, hoy nos quedamos a media altura para recorrer la Faja Racón.

Las piernas acusan esta mañana los excesos de la jornada anterior, así es que hoy cuidaremos la mecánica. El valle de Ordesa, se encuentra surcado por varias rutas, con dificultades diversas, las más populares ya las hemos hecho en otras ocasiones, las más exigentes, ya veremos si somos capaces de lograrlas. Probamos con la faja Racón, que no tiene grandes dificultades, pero si que nos hace poner todos los sentidos en nuestro caminar. 

Lo que no escatimamos es en actitud, si hay que subir se sube, y si hay que surcar estas sendas al borde de los abismos, pues se surcan. Hoy tenemos una ruta sencilla, pero vertiginosa, nosotros la superamos con nota.

Sin mucho madrugar, llegamos al aparcamiento de la Pradera de Ordesa, que ya casi es andar por casa, estacionamos en esta mañana luminosa como pocas, y nos ponemos en marcha con muchas ganas, esta mañana se nos van los pies hacia arriba como si no hubiese un mañana. ja ja ja.


Pero claro, estar aquí ya es un lujo al que no podemos renunciar.

Con esas paredes míticas, que veremos esta mañana más de cerca.

Y esa mirada hacia calcilarruego, muy buenos recuerdos tenemos de la senda de los Cazadores.

Hoy vamos a caminar por estos bosques de Hayas, que están esperando impacientes la entrada de lleno en el Otoño.

Nos orientamos.

Y a caminar.

En los claros del bosque, podemos acercarnos a las vistas del Tozal del Mallo y otros puntales que se asoman al valle..

Pero aquí, a ras de tierra, esos grandes pies aferrados al terreno.

Poquito a poco, la senda coge una clara intención ascendente.

Y a cada paso, esos detalles que nos deja el monte. 

Y esos restos de la ocupación humana de antaño.

Seguimos.

Y de nuevo el Tozal.

Escenas de monte.

Y la senda, que es una auténtica maravilla.

Como vamos ganando altura, y nos vamos metiendo en el circo de Carriata, el Tozal del mallo nos muestra una perspectiva inusual.

Perspectivas que nos dejan sin palabras.

A punto de llegar al enlace con la Faja Racón, la vegetación arbórea va desapareciendo en este circo.

Al otro lado del valle, la sierra de Las Cutas y los Turietos, alto y bajo. Una buena ruta para el Otoño.

Afinando un poco con el zoom, nos acercamos a la puerta de entrada al Valle de Ordesa.

Reconozco que somos reincidentes en estas imágenes.

A diferencia con nuestras rutas del pasado otoño, este año la cosa está escasa en aguas.

Hemos llegado a uno de los puntos más altos de nuestra ruta de hoy, enlazamos con la Faja Racón, pero antes de nada haremos una parada a comernos ese bocadillo, y a hacer un poco de postureo.

Venga, que hace mucho que no chupamos cámara. con la ruta de los Turietos al fondo.

Con ese torrente que viene hoy seco al circo de Carriata.

Con el Tozal del Mallo, ¡Como no!.


Aquí paramos un rato, descansamos, reponemos fuerzas, hoy no hay prisas. El mayor desnivel de esta jornada ya lo hemos superado. Ahora caminaremos por un constante sube y baja a la vera de esas moles rocosas que enmarcan el valle de Ordesa. 

¡Vamos que nos vamos!

Y allá vamos. La senda bien marcada, transita esta ladera con un gran desnivel lateral. A nuestra izquierda, la pared de roca, a nuestra derecha, los abismos amortiguados por esa masa boscosa de pino negro, que nos da seguridad.

Y nosotros, poca cosa ante la inmensidad que nos rodea.

Últimas miradas atrás, con el Tozal.

Y mucho más al fondo, creo que el pico Otal. Aunque no somos expertos en la zona, créanme.

De momento vamos bien, la senda no defrauda.

Con sus imponentes pinos.

Y esa pared de roca continua.

Yo creo que nos acercamos a la zona de la Punta del Gallinero. Más o menos.

Y vean que terrenos toca la senda por la que transitamos.

Otra mirada hacia atrás, para calibrar lo que vamos caminando.

Y justo enfrente de nosotros, en la otra ladera del valle, el mirador de Calcilarruego, al que subimos el año pasado en otra jornada pirenaica de las de hacer afición.  

Ahí los tienes, esperando, calibrando, decidiendo.

Tan pequeños en este universo de Ordesa.

Rincones mágicos.

Y nuestra senda, que continúa al borde.

Ahora bajamos un poco, vamos cogiendo orientación hacia el Circo de Cotatuero. Siempre con el valle a nuestro lado.

En el valle, van apareciendo tenues pinceladas de Otoño.

Ahora dejamos ya estas inmensas paredes, para ir descendiendo al encuentro con el barranco de Cotatuero.

Sin dejar de mirar hacia arriba.

Y hacia atrás.

Descendemos rápidamente.

Y aparece frente a nosotros, la cascada de Cotatuero, que hoy está muy escasa en aguas.

Aunque belleza le sobra.

Circo de Cotatuero, otro rincón mágico del valle.

Y esas moles siempre presentes por donde se nos escape la mirada.

Descendemos ya decididamente hacia el barranco de Cotatuero.





Aunque hoy no lleva mucha agua, caminar por estos parajes nunca es cuestión menor.

Arriba, en esas paredes, ya quiere ir entrando el Otoño.

Y según descendemos, nos metemos de nuevo en esos bosques de hayas, todavía verdes.

En el barranco de Cotatuero, encontramos una de las mayores cascadas de la península, aunque con este verano que hemos padecido, hoy no luce en todo su esplendor, nos detenemos un rato a contemplar sus aguas y continuamos la marcha, enseguida llegamos a la parte baja del valle, enlazando con el sendero que nos conduce de nuevo a la pradera, donde tomaremos el avituallamiento de final de ruta.

Es difícil dejar de mirar hacia arriba.

Pero ahora hemos llegado a la zona llana.

Nos refrescamos la vista con las aguas de Cotatuero.


Y en un momento nos encaminamos hacia el final de la ruta de hoy.

Ya en la pradera, nos despedimos del Tozal.

De la punta del gallinero.

Y del macizo de Fraucata

Una muy buena ruta senderista, para relajar el cuerpo después del empentón de ayer. Aunque este sendero de la Faja Racón no entraña grandes peligros, siempre es bueno tener en cuenta algunas cosas. 

Si tenemos vértigo, hay que pensar que en algunos puntos la senda queda bastante expuesta a los abismos. Y por otra parte, el riesgo de desprendimientos de roca, en algunas zonas es más que evidente, así es que lo mejor sería utilizar casco. Nosotros no llevamos casco, pero lo veo muy recomendable. Por lo demás, y en días como el que nos ha acompañado, todo es disfrutar. 

Hoy no tenemos documento gráfico del asunto, pero sobra decir que el momento jarra de cerveza, fue memorable una vez más, y es que en el establecimiento de la pradera, tienen las jarras más frías de la zona. Siempre es bueno reposar la ruta, asimilar lo vivido, e ir haciendo cuerpo para la siguiente. Que mañana nos espera otra ruta de altura, ya lo contaremos.

Hasta pronto!!!


5 comentarios:

  1. Acojonante mui buena rutai mui buen reportaje

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  2. Precioso reportaje, gracias por compartirlo

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    1. Muchas gracias a ti Encarni, pues verás el próximo con vacas y todo!!!!! igual te suena......

      Un saludo!!!!!

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