Cambio de planes, del Trabaque al Barranco de Santa María.

Domingo, 15 de Abril de 2018.


Mediados de Abril, para hoy teníamos preparada una ruta a la Dehesa de Los Olmos, la semana se presentaba lluviosa y queríamos ver la cascada del Trabaque en todo su esplendor. Se preveía una bajada de temperaturas, y a mediados de semana tuvimos la mayor nevada que podemos recordar en un mes de Abril en muchos años. En muchos puntos de la serranía alta, se superaron con creces los 50 cm de nieve, provocando cortes de luz en algunos pueblos, así como la caída de miles de pinos en toda la serranía.

Nosotros, a sabiendas de las dificultades que nos íbamos a encontrar, decidimos acercarnos a la zona para ver hasta donde podíamos llegar, han pasado cinco días desde la gran nevada y puede que la cosa esté mejorando. 

Al pasar Villalba de la Sierra, en dirección a Las Majadas, empezamos a encontrar nieve en el monte, ya por la zona de La Zomatilla, el espesor era considerable y empezamos a ver los daños en pinos y sabinas. El pueblo de Las Majadas, bajo un gran manto blanco, con grandes montones de nieve acumulada por los quitanieves.

Pasamos el pueblo, y solamente pudimos llegar al cruce con la carretera que baja al parque del Hosquillo, por el camino un panorama desolador, de pinos tronchados y volcados de raíz. Finalmente nos topamos con un muro de nieve en el cruce del Hosquillo, mucha nieve que nos hizo dar la vuelta. Como no teníamos un plan B,  improvisamos sobre la marcha y decidimos bajarnos al barranco de Santa María, junto a Villalba de la Sierra, hoy lo íbamos a conocer con agua, "no hay mal que por bien no venga".  



En el barranco de Santa María se forman pilones mágicos, lástima que sus aguas sean tan ocasionales.



Pero empezando por el principio, nos topamos de bruces con la nieve.

La nieve semi helada, dificultaba el caminar. De haber llevado raquetas, seguro que habíamos dado un buen paseo.

Yo no recuerdo algo así.

Hay que hacer mención a la gran cantidad de pinos volcados, de camino, por el paraje de Los Altos, el panorama es desolador, selección natural y un buen saneado del monte, pero no deja de encoger el corazón.


Visto que no vamos a llegar a Los Olmos, unas bolas de nieve y ponemos rumbo de vuelta, con parada en el Barranco de Santa María.
En Noviembre del pasado año, nos adentramos en este barranco de aguas estacionales y diríamos más, ocasionales, tributario del río Júcar a la altura de la central del salto de Villalba de la Sierra. Podemos recordar la ruta en esta entrada del Barranco de Santa María, cuando vinimos a ver los laberintos de roca que forma el lapiaz. Era en otoño, seco como pocos, y avanzamos por el mismo cauce del barranco. Hoy, tras las generosas lluvias y nieves de esta primavera, lo vamos a ver cargado de agua. Pocas veces lo podemos ver así.

Entramos por el barranco, pero vamos por la senda del pr-cu 33 sendero de la Piedra Yunque, que pasa por este barranco, vamos ascendiendo y llegamos a donde confluye con el cauce que hoy rebosa agua.


Vamos por el sendero y ya vemos allí abajo el agua saltarina.

Baja un buen caudal, aquí se recogen aguas de la sierra de Valdecabras, este es uno de tantos barrancos que bajan de allí arriba.

Hoy nos sentimos afortunados por poder contemplar este espectáculo.

En este punto el sendero continúa por el viejo carril de allí enfrente, subiendo hacia el barranco de la Casilla, pero nosotros vamos a continuar remontando el barranco por esta parte en la que estamos, camino hacia los laberintos.

Con el barranco que se ha puesto bravo.

Creando saltos y pozas.

Maravilla de pilones.

El agua y el tiempo han labrado el lapiaz, creando esta maravilla tan poco visitada.



Por estos callejones caminamos en Noviembre, ahora es imposible.



Es media mañana, toca almorzar y foto de grupo.

Después de la parada técnica, continuamos marcha y llegamos a la zona donde el barranco recoge las aguas del barranco de la Casilla y del barranco del Covacho de La Parra. Vemos también que quedan restos de la gran nevada.


Y mas saltos de agua.


Dejamos el barranco, para emprender camino de vuelta.

Vamos ahora un poco más arriba de todas las rocas, hasta enlazar de nuevo con el sendero, vemos otra perspectiva del barranco, y el camino por el que continúa el Pr.


Enlazamos de nuevo en el sendero y en un momento nos ponemos de vuelta en los vehículos.


Atrás dejamos estas aguas serranas y efímeras.


Al final, pasamos otra buena mañana de monte, terminando con los refrescos de rigor, eso que no falte nunca.


Hasta pronto!!!






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