Arroyo de la Hortizuela.

Domingo, 12 de Junio de 2.016.


Hoy vamos a empezar a remediar el "abandono" en que tenemos a esta zona de la Serranía. Por el tipo de rutas que hacemos normalmente, el Escabas queda un poco mas alejado de lo que nos gustaría, pero hoy nos hemos decidido y vamos a conocer uno de los arroyos que vierten sus aguas en este río.

Empezaremos por algo sencillo, el de la Hortizuela que todavía lleva agua parece una buena opción, a ver si podemos remontarlo sin mojarnos.


Pasamos el pueblo de Las Majadas, bajamos al albergue de Tejadillos y ponemos rumbo a Poyatos. Un poco antes de llegar al cruce con la carretera de Poyatos, dejamos el vehículo y comenzamos la caminata. Hemos de cruzar el río Escabas, pero no hay problema, hay un puente y viejos carriles que comunican con la zona del Cerviñuelo. Aquí llega el Arroyo de la hortizuela, al que se une el Arroyo del Valle. Si remontásemos este último llegaríamos a Arroyo Frío y su Cascada del Fraile, que vimos en esta ruta. Pero hoy iremos por el de la hortizuela, que si lo remontásemos completamente llegaríamos muy cerca de la casa de Los Olmos.

La idea es hacer la ruta circular, subiremos por el barranco y luego buscaremos las crestas que quedan a nuestra derecha, entre espinos y bujes, para volver.

Lo primero que nos encontramos esta mañana, son las cristalinas aguas del Escabas.




Pero mirando hacia el otro lado de la carretera, bajo aquellas rocas está Poyatos, mas tarde lo veremos.




Empezamos a caminar en esta soleada mañana, y enseguida nos encontramos con La Casa del Valle. Una construcción muy bien conservada. Muy cerca de aquí se unen los arroyos del Valle y la Hortizuela.

Descartamos el arroyo del Valle, y seguimos por el de la Hortizuela. Se remonta facilmente, por aquí ha hubo un carril, ahora destrozado ya por el paso del tiempo y del agua, no en vano en muchos tramos el viejo carril es el cauce mismo del arroyo.


Nosotros vadearemos en varias ocasiones el arroyo, es sencillo de piedra en piedra.




A la izquierda vemos por donde sube el viejo carril.









Este es el tramo donde mas se cierra el barranco, pero se puede pasar sin dificultad, ya vemos que no hay mucha agua.








A partir de aquí se abre el valle.













Estos vallejos serranos son calizos como ellos solos, no nos sorprende encontrarnos esta gran piedra tobacea.




O grandes bloques calizos a ambos lados del barranco.




Y sobre la roca, todo tipo de vegetación asomada al abismo.




Estamos llegando a la Hortizuela.












Y nos encontramos alguna pradera en esta zona donde se ensancha el valle.




Seguramente que estas tierras fueron cultivadas en tiempos.




La vieja casa de la Hortizuela, hoy en ruinas a pesar de su aspecto robusto, nos sugiere que aquí hubo población estable. Estos barrancos servirían en tiempos remotos como vías de comunicación entre distintas zonas de la sierra, entre dos núcleos de población como son Poyatos y Las Majadas, encontramos varias casas de este tipo, la de los Olmos, la del Cerviñuelo, esta de la Hortizuela, la del Valle.... seguro que me dejo alguna, en fin que la sierra vivió tiempos de mayor actividad, y penurias.




El caso es que sus muros aguantan estoicamente.




Y el paraje es una maravilla, dan ganas de reconstuir inmediatamente.






Unos metros mas arriba de esta casa, el barranco se abre en dos. Nosotros continuaremos por el de la derecha, que es el que en el mapa viene como de la Hortizuela, aunque el agua viene por el otro. Ahora seguiremos por un cauce seco y pedregoso.

En un principio es senda.






Que finalmente se confunde con el cauce.





Aunque les falte el ingrediente principal, siempre es un placer remontar estos barrancos.




Estamos llegando cerca de la cabera del barranco, en el mapa vemos que estamos cerca de la fuente de los cariones. Ahora, para hacer la ruta circular, subiremos por la ladera de la derecha, campo a través, en busca de unos viejos caminos que nos devolverán al punto de partida. No tenemos imágenes de la subida debido a lo dificultoso del terreno y la espesa vegetación,  a base de buje y espinos que nos obligaron a emplearnos a fondo.




Una vez arriba, desde la loma del Cuarto y tirando de zoom, vemos Poyatos.




Volvemos ahora en sentido contrario, pero paralelamente al arroyo, allí abajo estaría la casa de la Hortizuela, en el fondo del valle.




Vamos a bajar ahora por esta bonita senda, que nos dejará junto a la casa del Valle de nuevo. Frente a nosotros el arroyo del Valle.




Solo nos restan unos metros de descenso.




Y con otra mirada a Poyatos nos despedimos.


Bueno, mejor nos despedimos con esta imagen de los barrancos por los que hemos ido subiendo, tomada el día anterior desde el Balcón de Pilatos, durante otra ruta que hice con los amigos de "Cuencaminando" a la dehesa de los Olmos.

Total, que pasamos una gran mañana, hemos conocido otro barranco de una zona a la que sin duda volveremos, y es que todo este valle del Escabas, guarda rincones únicos que iremos descubriendo poco a poco.

Al final unos diez kilómetros, y unos tercios en Villalba.


Hasta pronto!!!






Valle del Cambrón, Pico de la Grulla.

Domingo, 5 de Junio de 2.016.


Ha llegado Junio, después del fin de semana pasado  tan lluvioso, parece que el tiempo empieza a estabilizarse. Nosotros seguimos saliendo al monte, y hoy, que hemos salido así como sin rumbo, nos ha quedado una ruteja de lo más "apañao".

El caso es que hay días,  que por unas cosas o por otras, no hemos preparado nada de nada y sobre la marcha vamos decidiendo, no digo más que hasta llegar donde se juntan Cambrón y Océñigo, no sabíamos por cual íbamos a subir. Al final ganó enteros la opción del Cambrón y fue la elegida.

En otras ocasiones que hemos visitado el valle del Cambrón, lo hemos hecho partiendo desde la cabecera del valle, junto a la carretera de la Ciudad Encantada, pero hoy vamos a entrar desde su parte baja. Llegaremos desde Villalba de la Sierra por un carril al punto donde recibe las aguas del Océñigo y empezaremos a caminar.

La ruta de hoy, en la que remontamos el valle por su margen izquierda, transcurre en gran parte fuera de pistas y sendas. Vamos buscando los pasos de animales, que nunca faltan, y nos vamos asomando a los bordes rocosos para contemplar las vistas que se nos presentan. No es nada complicado, pero hay que tener cuidado en días lluviosos con los resbalones, hoy no es el caso y vamos a disfrutar.



Lo que no van a faltar hoy, son todo tipo de formaciones pétreas.




Dejamos el vehículo aquí, donde se unen Océñigo y Cambrón. Por la izquierda viene el Océñigo, por la derecha el Cambrón, vemos también el carril que llega hasta la puerta de la finca, Estos dos Valles están separados por una cresta rocosa que termina en un puntal de nombre muy revelador, Entrearroyos. Nosotros llegaremos a la portada de la finca y luego ya veremos como subimos.




Las aguas del Cambrón, frescas, cristalinas. y calizas como ellas solas.








El fondo del arroyo tiene todas las piedras cubiertas de cal, son aguas que vienen de la Sierra de Valdecabras, muy calizas como las de la Canaleja.








Esta es la famosa poza del Cambrón.



Que aparece bajo este salto de agua.




Un poco mas arriba, llegamos a la puerta de esta gran finca. 




Y mirando por la gatera nos encontramos con un Jabalí cojo, que huye a la carrera.




De aquí para arriba, zona prohibida.

El Valle del Cambrón es una propiedad privada, está prohibido el paso al común de los mortales, pero si que podemos disfrutar de su grandeza desde las alturas. Debemos retroceder unos metros, abandonar el camino y empezar a subir monte a través. Hoy buscaremos los pasos que utilizan los animales para recorrer estos montes.


Vamos ganando altura, el valle lo dejamos a la izquierda del sentido de nuestra marcha, enfrente van apareciendo los cortados rocosos.




Que poco a poco se hacen imponentes.








Los buitres también reinan en este valle.




Con un poco de zoom vemos nuestro objetivo, por estas cornisas iremos ascendiendo hasta llegar al Pico de la Grulla.




Mientras tanto nos iremos asomando a los numerosos miradores que encontramos.




Muy a lo lejos vemos el complejo que tienen aquí montado.




Y junto a nosotros numerosos callejones se asoman al vacio.




Un poco más arriba, otro buitre espera nuestra llegada.




Curiosas formaciones se suceden en todo este recorrido.




Por encima de estas rocas viene nuestra senda.





Al mismo tiempo que nosotros ganamos altura, los cortados cobran dimensiones tremendas.




Y claro, hay que parar a contemplar tal panorama.




O simplemente a tomar el sol.




O a esperar el turno para el despegue.




Objetivo localizado, vamos en la buena dirección. Hoy no hay pierde.








La erosión es caprichosa y nos ha preparado la mesa para el almuerzo.








Si miramos a la otra parte del valle vemos un espectáculo similar. Tras aquella cresta se encuentra el Arroyo Océñigo.




Estamos llegando a la parte central del valle, donde alcanza su mayor anchura y nos ofrece sus laderas densamente pobladas.




A todo esto, nuestro camino discurre por el pinar que continua sobre los cortados, vamos buscando las sendas que utilizan los animales como vías de comunicación.




Y a poco que nos acercamos a los bordes...... nuevos callejones.




Volvemos a mirar enfrente y vemos la peña del Algibe. 








Tras varios años de obra, la cosa parece que avanza, tienen los jardines tan apañaos.








Llegados al punto cumbre del recorrido, miramos atrás nuevamente y vemos al fondo el campichuelo.

Hemos llegado al punto intermedio de la ruta, hemos subido junto a los cortados disfrutando de las vistas, hasta llegar al conocido como Pico de la Grulla, un conjunto de formaciones que se asoman al vacío sobre el valle. Como nos gusta hacer las rutas circulares, siempre que es posible, la bajada la haremos por un suave barranco paralelo a este, el del arroyo de la Cuenca del Agua. Un arroyo que solamente lleva agua en épocas de mucha lluvia.

Pero antes habrá que tomar unas vistas de estas rocas, y la foto de familia, que hace mucho que no hacemos una.


Este es uno de esos lugares para sentarse un rato largo y poner la mente en blanco.




Y si miramos para el otro lado más de lo mismo.




¡Pero siempre tiene que haber algo que rompa la magia del momento!




Si continuamos por toda esta cornisa llegaríamos a la cabecera del valle, junto a la cueva de los Morceguillos, aunque el arroyo nace un poco más arriba, junto al alto de Mirabueno.




Con esta última vista del centro del valle, ponemos rumbo de vuelta, en busca de la bajada por el nuevo arroyo.





La primavera tiene a los Gamones como sembrados, están en su mejor momento.




Ahora bajamos por la senda de este vallejo, entre espinos en flor.








Y en un momento nos ponemos de vuelta junto al arroyo del Cambrón.




Cruzamos el Océñigo y fin del trayecto, ha llegado a su destino.


Al final, casi sin querer, hemos hecho una buena ruta. Unos nueve kilómetros con muy buenas vistas, en el siguiente enlace os dejo el trazado y perfil de la ruta:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13824496

Nosotros claro está, terminamos con los refrescos de rigor en Villalba.

Hasta pronto!!!