Cerro Gordo, Las Majadas.

Domingo, 6 de Septiembre de 2.015.


Parece que los rigores veraniegos van desapareciendo, nos levantamos con un día entre nubes y claros y alguna niebla en el valle del Júcar, pero nuestro destino hoy no son valles si no cumbres. Una cumbre modesta, es verdad, y si somos rigurosos la alcanzamos..... podríamos decir que a pie llano.

La entrada al parque Cinegético del Hosquillo está situado en el collado de Peñajosa, entre el alto del mismo nombre y Cerro Gordo, el primero lo fotografiamos cuando caminamos por Lagunillos, hoy vamos a subir al segundo, con 1.579 metros de altitud es un buen mirador hacia el valle que alberga el parque, aunque está bastante poblado de vegetación nos permite otear los horizontes.

Hoy la ruta es prácticamente llana, dejamos el vehículo en el monte ensanche de Las Majadas, en los zarzales, a unos 1.450 metros de altitud, para bordear la dehesa de Valsalobre ya que al tratarse de una finca privada está vallada, ea, nos iremos asomando a ella cuando la densa vegetación nos lo permita. Nuestras rutas suelen ser campo a través en su gran mayoría, pero hoy podemos decir que ha sido "Buje a través", este monte posee una gran densidad de Pino, Roble, Sabina, Acebo, algún Arce, además del sotobosque en su mayor parte formado por Buje, que con el chaparrón de la noche pasada está de lo más "simpático".




Casa de Valsalobre.

Al llegar al punto de comienzo de la ruta parece que el cielo se despeja, al final terminamos con un medio día soleado aunque fresco.


De momento todo muy ordenado y limpio.




Je je je, esto ya nos gusta más, enseguida nos damos cuenta de donde nos estamos metiendo.




Salpicados entre el pinar, grandes ejemplares de Albar recibiendo los primeros rayos de la mañana.




Finas cortezas relucientes las de este bosque, parece que el escaso chaparrón de ayer le sienta bien.




Pero falta mucha agua en estos prados.




Ya tenemos los cielos azules.




Y nos acercamos un poco a los bordes de este valle de Valsalobre, de gran dimensión, con la restaurada casa presidiendo.




Aquí vemos una imagen general, la casa, el valle en el fondo muy reseco y en primer plano el arroyo del Ojuelo.




Continuamos entre los pinares.




Y nos topamos con este extraordinario ejemplar de Acebo.








Unos cuantos años en este tronco.




Pero lo que domina aquí es la rubia corteza.




Aunque de cuando en cuando vemos ejemplares de negral como este, en el rincón de los Villares.

Estamos en el ecuador de la ruta y punto más alto, aunque ya digo que hoy la etapa es muy llana, apenas hemos cruzado dos vallejos. Nos hemos topado con el cercado del parque del Hosquillo, delante de nosotros está este gran valle del río Escabas pero la vegetación nos lo oculta.


Vallado reforzado del parque.




Nos asomamos al valle.








Pequeño vértice de Cerro Gordo, coronado por la gran torre de vigilancia.




Si no tuviera yo este vértigo ya estaba arriba sacando fotos.




Bueno, las haremos desde el suelo.




La carretera que conduce al rincón del Buitre.




Riscos frente a nosotros.

Conseguido el objetivo vamos a poner rumbo de vuelta, tratando de hacerlo de la forma más rápida, evitando en lo posible la espesura del matorral, pero de vuelta nos encontraremos con alguna otra curiosidad.


Por aquí es monte está algo mas despejado.




Y de repente nos topamos con esto.




Un magnífico ejemplar de Sabina, ¿milenaria?, no sabemos, pero bastante centenaria está a la vista.




Que alberga un curioso retoño.




No podía ser de otra manera, el Buje, tan abundante en esta zona, ha colonizado la oquedad del centenario tronco.




Y detrás de este pinar, el final de nuestra ruta.




Hacía tiempo que no enseñamos las basuras, y es que además de la riqueza natural de estas tierras, también nos encontramos lo que alguien "olvidó".

Total, otra mañana en el monte, hoy entre espesos pinares con viejos ejemplares, un monte muy bien conservado. Al final unas cervecillas en Villalba y para Cuenca.

Hoy no hay trazado de la ruta, pero con el mapa no tiene pérdida.

Hasta pronto!!!



Entre Arcos y Portilla.

Domingo, 30 de Agosto de 2.015.



Bueno, después de un mes de Agosto algo tranquilo, volvemos a la carga. A punto de terminar las fiestas de Cuenca vamos a ir desentumeciendo las piernas y a purgar algunos excesos. Para abrir boca el viernes, un paseo por la Raya y el Escalerón en Uña, ruta que ya hemos publicado varias veces en nuestro blog y que hoy os la dejamos en imágenes en el siguiente enlace:  Imágenes de Uña. echarle un vistazo que merece la pena.

Total, que llega el Domingo sin un objetivo claro, y sobre la marcha (por no ir muy lejos) se nos ocurre volver a uno de los barrancos de la Sierra de Las Majadas que vierte sus aguas al río Villalbilla, el arroyo de La Rocha. Un barranco sorprendente por la anchura de su cauce, que delata grandes avenidas de agua, pero de una manera totalmente estacional, tras este seco verano únicamente encontramos algo de agua en algún manantial barranco arriba.


Estrecho en una zona intermedia del barranco.

Es final de Agosto y las temperaturas dan un respiro, estamos esperando las lluvias que devuelvan la vida a estos arroyos.


A la entrada ya vemos la naturaleza del barranco,calizas plegadas a ambos lados.




Parece angosto, pero es un cauce bastante ancho, sin problemas para remontar, con agua sería otra cosa, hay que vadear constantemente.




A ambos lados del barranco vamos encontrando pequeñas cuevas, utilizadas antaño para refugio de ganado.




Al fondo un agujero por el que quizás continúe la cueva, pero eso ya es otra historia.




Como refugio es bastante amplia, aquí se puede resistir una tormenta.








A cualquier altura en la roca hay oquedades.




Otra cueva, esta con su corral y todo.




Desde la parte superior derecha de la imagen hemos bajado luego a la vuelta, la fortuna ha estado de nuestra parte y hemos encontrado el paso necesario por la Solana de Maldegollada, una pronunciada ladera que nos ha permitido llegar al barranco sin tener que hacer unos kilómetros adicionales, ya que ambos lados del barranco están dominados por cortados calizos.




Seguimos subiendo entre estas paredes.




Con signos de surgencias de agua en épocas lluviosas.




La vuelta la hicimos por la parte alta de estos riscos tan pintorescos.





Es un barranco muy accesible, incluso hay restos de un antiguo carril o vía de saca, que comunica con la zona de Las Majadas.




Con formas puntiagudas.



Estriadas.




Y esta otra un poco más roma. ¡que caprichosa es la erosión!.




A ver si volvemos y lo vemos con agua, que tiene que ser muy chulo.




En ciertas zonas algo más húmedas hay algo de agua estancada, cubierta de algas, y con un población de ranas bastante abundante.


Pasamos junto a una zona algo más arcillosa donde se forman estas curiosas bolas con pequeños cristales de yeso, la imagen no es muy buena pero cristales hay.

Llegamos a una bifurcación de barrancos y decidimos continuar por el arroyo Pajarejo, para ir buscando la salida y poder regresar haciendo la ruta circular, otra opción era bajar por el mismo barranco, pero como había tiempo nos lanzamos cerro arriba.


Hay algún manantial en esta zona que aguanta estoicamente el paso del verano, dejando alguna poceta con agua. A partir de aquí el cauce se cierra de vegetación y pronto buscaremos la subida por otro pequeño torrente, también repeloso.




Por aquí giramos a la izquierda de la imagen.

Enseguida llegamos al alto, enlazamos con el camino de los Taberneros, que comunica Arcos con la cañada espinosa, en el paraje del Pinillo, más arriba de Las Majadas. Hay que ver lo bien comunicada que estaba la Sierra antiguamente, con todo tipo de sendas de herradura, caminos, y actualmente pistas. Desde este alto al que hemos llegado divisamos otras zonas por las que ya hemos caminado, y es que nada está tan lejos como parece.


Vemos frente a nosotros el Picayo, por donde discurre el sendero Pr cu- 25. Con sus buitres al sol sobre el pico.




El Picayo al fondo y abajo el estrecho del Trabaque.




Y girando un poco la vista.... la Dehesa de los Olmos.


Desde aquí, como ya dijimos buscamos la bajada, dos opciones, seguir por el camino de los Taberneros hacia Arcos e ir atajando hacia la entrada del barranco, donde tenemos el vehículo, o buscar el paso por la solana de Maldegollada, nos arriesgamos a encontrar un cortado pero lo intentaremos, esto es más directo y nos evita unos kilómetros. 
Finalmente encontramos la bajada, gracias a la pericia de Alfredo (para que no se enfade...jijiji), con alguna anécdota intermedia.

En el siguiente enlace tenéis el trazado de esta ruta, que para ser la primera de la nueva temporada no ha estado nada mal: 


http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10667839


Nosotros terminamos en Villalba reponiendo los líquidos perdidos tras unos doce kilómetros, al final hacía calor.


Hasta Pronto!!!