Circular San Blas, San Felipe, río Cuervo.

Domingo 30 de Noviembre de 2.014.


Este fin de semana se presenta lluvioso, ya era hora, por que estamos teniendo un mes de noviembre de lo más primaveral. Tras descartar una gran ruta prevista fuera de nuestra provincia debido a las inclemencias meteorológicas, y con las ganas de que no se malograra el domingo decidimos hacer una ruta circular por el corazón del parque natural de la serranía de Cuenca. El terreno elegido nunca defrauda y mereció la pena el cambio, la ruta prevista ha quedado aplazada a la primavera del 2.015 cuando la nieve deje despejada la cumbre del pico del Lobo, cima de Castilla la Mancha que nos proponíamos coronar hoy.
Total que para ir sobre seguro decidimos volver al Cerro de San Felipe, alargando el trazado hasta el nacimiento del río Cuervo y regresando por el camino de las Acebeas y el cerro del Hontanar hasta la fuente de San Blas que fue nuestro punto de partida, nos salió una ruta circular de alrededor de 23 km. por parajes bellísimos, cumbres ventosas, densos pinares y un gran bosque de acebos digno de ver.



Lugar de comienzo de la ruta, con el río Júcar casi en pañales todavía.





La fuente de San Blas, con sus frescas aguas.

Como digo comenzamos aquí nuestro caminar, remontando el río Júcar por el estrecho de San Blas en dirección a su nacimiento, poco antes de llegar al estrecho del infierno tomamos un viejo carril que nos subirá hasta un collado apenas a un kilómetro de la cima de San Felipe, hasta donde llegaremos ya por senda pedregosa entre sabinas rastreras y viejos pinos albares.



En mitad de la subida una mirada atrás para ver de donde venimos.


La mañana estaba amenazando lluvia, pero la intensidad del viento nos hacía pensar que el agua pasaría de largo, lo que no pasaba era la niebla que en estas cotas se hace más densa creando un ambiente especial.




Volvemos a mirar atrás para ver el collado donde termina el viejo carril.


Estamos a punto de hacer cumbre en nuestro primer objetivo y la senda serpentea entre la niebla y la vegetación de alta montaña.







Nos gustan estas laderas.





Y estas sendas también.


Hoy la densa niebla nos priva de la gran panorámica de la sierra que desde aquí se tiene en días claros, pero teníamos el aliciente de mantener nuestros sombreros sobre las cabezas, el viento nos los quería arrebatar.


















El vértice geodésico del cerro de San Felipe con sus 1.838 metros.










Aquí estamos cubriéndonos un poco mejor contra el viento.





Bueeeeno.... vamos a sacar un poco al fotógrafo de hoy, que parece que no venía, pero si.

Desde aquí continuamos rumbo al nacimiento del río Cuervo, siguiendo por la cresta, pasando por el paraje del Ojuelo, y atravesando la cañada real, en un suave descenso hacia el nacimiento.

Continuamos por la cresta.





En medio de esta niebla, por la cañada, vamos bajando en busca de la senda que nos dejará en el área recreativa del nacimiento.


Enseguida nos situamos sobre el nacimiento mismo del Cuervo.


Esta es una vista muy poco habitual del rincón del nacimiento del Cuervo, estamos literalmente sobre las cascadas.



Aquí enlazamos con una senda señalizada como ruta del parque natural, que nos baja entre albares y bujes, de manera repentina.









Este sendero cuenta con paneles informativos relativos a la vegetación del entorno.
















El boj colonizado por los líquenes.





Monolito en el nacimiento.

Llegados a este punto lo que procede es beber agua en la fuente que hay junto al aparcamiento y reponer fuerzas para la vuelta, todavía no llueve y hay que aprovechar.






Y antes de continuar nuestra caminata hicimos la visita de rigor a las primeras cascadas, que aunque todavía no están en todo su esplendor ya apuntan maneras.

No nos cansamos de ver estas imágenes.

















Tras la visita a las cascadas tomamos un café en un bar de la zona y continuamos marcha hacia las Acebeas, y fue en este momento cuando comenzó a llover, con unos 12 kilómetros por delante pero ya por una pista forestal en perfecto estado que nos agilizó la marcha. Aún nos dio tiempo a hacer alguna foto cuando la lluvia no arreciaba todavía, dejando constancia del denso pinar con su sotobosque de acebos.


Este paraje que atravesamos está densamente poblado de acebos.















Los colores se resaltan con la lluvia y nos regalan grandes imágenes.





El monte bajo con una mezcla de buje y acebo.

La lluvia se hacía más intensa, guardamos los "tomavistas" y agilizamos la marcha hacia el hontanar disfrutando de la húmeda mañana. En una caseta con techado que hay junto a San Blas, ya de vuelta nos pusimos ropas secas y terminamos la ruta en el punto de partida.



De vuelta al punto de origen.

Hoy la ruta se ha hecho larga, unos 23 Kilómetros con viento, niebla y agua para hartar, así que la terminamos comiendo en Tragacete al calor de unas sopicas.



Tan majos todos, nada que la cuchara no arregle.


A pesar de todo pasamos un gran día, en un entorno sin igual. Os dejo el enlace al trazado y perfil de esta ruta:


http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8361543


Hasta pronto!!!!!!

Subida al Collado bajo desde Beamud.

Domingo,23 de Noviembre de 2.014.


Este Domingo toca subir otra de las grandes cumbres de la sierra de Cuenca, el Collado Bajo, veníamos merodeando por la zona pero no lo habíamos subido nunca, se encuentra en la sierra de Valdemeca, muy cerca de otra ruta que hicimos en esta zona donde subimos por la hoz de los álamos, os dejo un enlace: sierra de Valdemeca. En las dos ocasiones hemos subido desde la vertiente de Beamud, también se pueden acometer estas rutas desde el valle donde se sitúa el pueblo de Valdemeca. 

El plano de la ruta, al final no fue exactamente así, pero muy parecida, nos salieron unos 10 km.

Cuando estuvimos en esta zona anteriormente vimos que proliferan grandes helechos, y a estas alturas del otoño nos los encontramos ya secos.





La subida la hicimos prácticamente campo a través, en medio de pinares pedregosos y cubiertos de musgos, también encontramos robles y todo tipo de arbustos que dificultaban el ascenso.

Esta es una zona de la sierra bastante solitaria, los bosques tienen un cierto punto enigmático.






Los robles con sus colores otoñales.

Aquí las piedras son bastante arenosas, con su colorido rojizo.

Tras unos cinco kilómetros de constante ascenso llegamos a un pequeño collado entre dos cumbres, portillo hermoso y el collado Bajo que es nuestro objetivo. Ya vemos Valdemeca el fondo.
Desde este collado se ve la cornisa por la que transitamos en la ocasión anterior, y así lo señalan los muchachos. Buscamos el abrigo de esta ladera que baja hacia Valdemeca para hacer la parada del almuerzo, ya que el viento nos había estado machacando en la subida queríamos algo de resguardo.


Por allí estuvimos......!!!!!!!
Después de reponer fuerzas el último repecho de la mañana, con la vista de las cornisas que citamos anteriormente, desde allí hay grandes vistas.
Que maravilla de paisajes serranos.




Una mirada atrás.
Por fin llegamos a nuestro objetivo, una cumbre con vértice geodésico y estación meteorológica, donde el viento era muy fuerte y molesto en una mañana de otoño con una neblina que dificulta la visión del horizonte, y una temperatura inusualmente alta para esta época.


Contemplando vistas.


Por esta ladera de la izquierda es por donde hemos subido, al fondo el collado Bajo.



En el valle a la izquierda el pueblo de Valdemeca, y en el fondo de la imagen nuevos picos que nos están esperando.




A nuestra espalda la zona de Beamud.

Tras este pino albar, con las secuelas de las ventiscas a sus espaldas, se encuentra el vértice geodésico, sobre un monolito de piedras rojizas.



Como vemos hay de todo en esta cumbre, antenas, un molinillo de viento, la caseta forestal, y hasta un pluviómetro, que no sale en la imagen pero está.


¿Cómo no nos íbamos a hacer la foto de rigor en este punto? desafiando al viento nos encaramamos al monolito e inmortalizamos el momento. 


Otra cumbre a nuestras mochilas.

Hasta aquí todo subir, desde este punto con sus 1.839 metros de altura ya solo nos queda el descenso, ahora buscamos ya una pista forestal que nos baja casi directamente al punto de partida por el prado de las yeguas, el tiempo se nos echa encima y hay que llegar a Cuenca antes de comer. Pero todavía pudimos deleitarnos con las verdes alfombras que se despliegan bajo el bosque mixto de roble y pino.


Ya casi al final de la ruta volvemos a estos densos pinares.





Que gustazo, caminamos sobre la alfombra que esta planta tapizante nos tiende.



 Otra mañana de campo disfrutando de estos parajes tan singulares, os dejo el enlace al trazado y perfil de la ruta, hoy el perfil no deja ninguna duda.




Hasta pronto!!!!!





Valdeorinas, mina Pepita, Pedro Domingo.

Domingo, 16 de Noviembre de 2.014

Parece que por fin quiere llegar el otoño y este domingo amenaza agua, aunque al final nos libramos. Después de deliberar un poco decidimos buscar la mina de la que hemos oído hablar en numerosas ocasiones, que por lo visto se encuentra en el paraje de valdeorinas, y subir por fin al vertice geodésico de Pedro Domingo, que ya teníamos previsto pero que no llegaba el momento.

Con los medios que tenemos a nuestro alcance para estos menesteres buscamos en los mapas y satélites dichos objetivos, la ruta estaba muy clara.


Por un motivo o por otro siempre había pensado que la mina se encontraba en este lugar que vemos en la imagen del satélite, pero ha resultado que no es así. Esto es la casa forestal de pie pajarón.

Dejamos el vehículo junto al embalse de La Toba, bajo la ceja de Peña Betaya que ya exploramos en otra ocasión, os dejo el enlace a esta ruta: Ceja de Peña Betaya. Lo primero que pudimos comprobar es que parece que va a ser un año de procesionaria, observamos como comienzan a aparecer los nidos en las ramas de los pinos, en rutas posteriores hemos visto que la cosa va a más.



Los nidos de la procesionaria abundan ya en toda la zona.




Ceja de Peña Betaya.


Nos asomamos a ver como estaba el nivel del agua del embalse y comenzamos a caminar por la cañada real de los chorros, camino de nuestros objetivos.


Las aguas turbias delatan las recientes lluvias.


Enseguida llegamos a la casa forestal de Pie Pajarón, su estado de conservación es bastante precario, vamos que está en ruinas para ser exactos, aunque su antigua balconada con vigas y pilares tallados parece resistir bien el paso de los años.







Como ya hemos dicho en otras ocasiones es una pena que se abandone todo este patrimonio de la serranía.





La verdad es que no escatimaban en tamaño en aquellos tiempos.

Merodeando un poco por los alrededores de este enclave vimos que es sede de un retén de incendios en verano, y que la limpieza no es virtud de los ocupantes del mismo, bueno tampoco sabemos quien ha dejado aquí toda esta basura, pero quien haya sido no es muy respetuoso con la naturaleza.



Una pena.


Después del disgusto por ver las ruinas y las basuras continuamos la marcha a media ladera, entre la carretera que conduce a Las Majadas y la ceja de la Muela, pasamos por la fuente de tío Eugenio y unos kilómetros después llegamos a la mina. 



Deshechos de la mina.


Eran bien visibles los restos del trajín minero, y enseguida vimos un par de entradas a la mina, una de ellas inundada de agua. 







Una de las entradas a la mina.

Lo que es indiscutible es la capacidad de la naturaleza para regenerarse y reconquistar terrenos arrebatados por el hombre. Las casas de los mineros hoy abandonadas se encuentran totalmente integradas en el paisaje, con sus pinos, enebros y demás arbustos como nuevos inquilinos.



Esto es camuflaje natural.





Los chicos también se integran en el medio.





La verdad es que la humedad y la luz de esta mañana nubosa le dan al entorno un aire muy especial.





Otra de las entradas a la mina, en esta no hay agua y se puede ver un poco mas el fondo, aunque nosotros no somos muy de meternos en estos agujeros.







Junto a la boca de la mina y a la vera de este viejo tronco paramos para el tentempié mañanero. El primer objetivo estaba cumplido, bueno dos objetivos, la mina y el almuerzo.










Después de la parada debíamos subir a la ceja de la muela, en poco terreno salvamos el desnivel que nos dejaba muy cerca del siguiente punto de la ruta.


Desde la ladera se ven restos de otras construcciones de la época ya abandonadas.



Una vez arriba y siguiendo un antiguo camino llegamos al cerro de Pedro Domingo con 1.513 metros de altitud, tomamos "posesión"de el y continuamos marcha hacia la ceja de Peña Betaya, por donde debíamos buscar una bajada hacia el embalse, donde estaba nuestro vehículo.











Hechas las fotos del momento, cruzamos el barranco de la sorquilla y llegamos al barranco de la cueva del pie, hay que ver...... a todo le ponían nombre, por este barranco encontramos la bajada a duras penas. En el momento de terminar la ruta salió el sol a nuestro encuentro.


De vuelta bajo las buitreras de peña betaya.



Total, una mañana más en la que hemos conocido nuevos parajes, os dejo el enlace al trazado y perfil de esta ruta sencilla y curiosa.




Hasta pronto!!!!!