Senda de Los Cazadores, Valle de Ordesa.

Lunes, 19 de Septiembre de 2.016.



Estamos a finales de Verano, este es un buen momento para hacer una excursión más allá de nuestras fronteras Conquenses. Aprovechando los días casi festivos de San Mateo, unas pequeñas vacaciones y rumbo al Pirineo. Como voy yo solo, no es cosa de meterse en grandes berenjenales, así que he preparado dos rutas sencillas pero impresionantes.

La primera ruta, y objetivo principal de este viaje, discurre por el corazón del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El valle de Ordesa por la senda de Los Cazadores y la Faja de Pelay.

Esta ruta circular, en mi opinión, tiene dos partes bien diferenciadas. Una primera parte senderista, por la senda de los Cazadores y faja de Pelay hasta llegar al Circo de Soaso, un recorrido con imponentes vistas del valle y muchos de los picos que lo rodean. Y una segunda parte bastante más popular, que es el descenso desde el Circo y la famosa Cola de Caballo hasta la pradera de Ordesa, pasando por las gradas de Soaso. Este trazado por el fondo del valle es uno de los más concurridos del parque, donde se dan cita todo tipo de personas y en gran número. Unidas estas dos partes, queda una ruta senderista que cualquier amante de la montaña y la naturaleza debe hacer al menos una vez en la vida.



Desde la senda que discurre por la Faja de Pelay, tenemos esta vista del circo de Soaso y los tres picos que lo coronan. Monte Perdido en el centro, con el Cilindro de Marmorés a la izquierda y el Pico de Añisclo a la derecha de la imagen.


El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido fue creado el 15 de agosto de 1918. Su superficie inicial de 2.046 Ha. se vio incrementada a 15.608 Ha. en julio de 1982. Esta última clasificación comprende el macizo calcáreo más alto de Europa y los valles que nacen de él, abarcando así el Valle de Ordesa, el Cañón de Añisclo, las Gargantas de Escuaín, la cabecera del Valle de Pineta y el Macizo de Monte Perdido.


El caso es que instalado en la cercana localidad de Torla, la tarde anterior me acerqué a la pradera de Ordesa para ir tomando contacto con el medio. Desde el pueblo las vistas ya son de una belleza abrumadora, con el Pico de Mondarruego presidiendo la entrada a los valles de Ordesa y Bujaruelo, los dos objetivos de este pequeño periplo pirenaico.



Cae la tarde en Torla, con los últimos rayos del sol sobre la faja de Mondarruego.

Y cae la tarde en la pradera de Ordesa, con el sol iluminando la Sierra de las Cutas. 

Al otro lado del valle el Tozal del Mallo. 

Una de las dudas que tenía era si habría llovido los días previos, circunstancia esta que haría resbaladizo el ascenso por la senda de los Cazadores, pero viendo el terreno in situ estaba claro que de agua nada de nada. Así que todo en orden, un pequeño paseo por la zona y mañana será otro día.

La ruta es de unas 7 u 8 horas, así que madrugo un poco para empezar con la fresca, la previsión del tiempo dice que el día será soleado y con buena temperatura.


Con los primeros rayos de sol en lo alto del valle empieza la caminata, cruzaré la pasarela sobre el río Arazas para entrar en el bosque de hayas.

Señalización no falta en el parque. Dirección senda de los Cazadores.

En medio de este bosque de hayas.

Con ejemplares imponentes como este.

La senda en un principio se presenta "amable", pero enseguida enseña su verdadera cara, es una incesante sucesión de lazadas con un desnivel terrible.

Poco a poco vamos ganando altura, y entre la vegetación aparece el pico Otal,

Esta senda en ningún momento resulta peligrosa, a pesar del gran desnivel que salvamos en pocos kilómetros. Hemos de subir unos 600 metros de altitud casi en vertical, 

Con los troncos de las Hayas sirviendo de soporte a la pedregosa senda.

Otros tramos con escalones naturales.

Y en todo el camino de subida entre hayas, pino negro, serbales....

Un poco más arriba y nos asomamos a ver lo que tenemos enfrente, la punta del Gallinero, con el Pico de Salarons o Gallinero al fondo.

Y el Tozal del Mallo, casi estamos ahora a su misma altura. El pico Mondarruego detrás.


Poco antes de llegar al mirador encontramos nuevos indicadores, desde aquí sale otra senda, esto está plagado de senderos y rutas.

Pasados los indicadores que hemos visto antes, el mirador está ya cercano, pero los últimos metros de subida son con un desnivel impresionante, parece que se lo van llevando un poco más lejos a cada paso.


Pero no, al fin en el mirador de Calcilarruego, todo el mundo dice que se tarda hora y media en subir desde la pradera, así que comprobé que estamos en la media cumpliendo el horario.

El primer objetivo del día de hoy está conseguido, he llegado al mirador tras superar los aproximadamente 600 metros de desnivel, con una pendiente endiablada, entre Hayas, Pinos y Serbales. Sobre esta senda hay comentarios para todos los gustos, pero ahora que ya la conozco puedo decir que no la encuentro nada peligrosa haciéndola de subida, de bajada ya sería otra cosa. La clave está en afrontarla con paciencia, que al final se llega.

A partir de este punto la senda se hace horizontal, con tendencia al descenso, hasta llegar al Circo de Soaso, caminamos por la Faja de Pelay bajo los paredones de la sierra de Las Cutas. Las vistas del Valle y de todos los picos que tenemos sobre la otra ladera son inmejorables.


Frente al mirador, aparece el Circo de Cotatuero, con los restos de la nevada de días anteriores.

Una panorámica de todo lo que podemos ver, más o menos de izquierda a derecha, Pico Otal, Tozal del Mallo, Pico Mondarruego, Punta Gallinero, encima de esta Pico de Salarons, Circo de Cotatuero, El Casco, Torre de Marbore, Monte Arruebo, y seguro que mucho más. Es muy difícil poner nombre a todo, para un profano en la zona.

Aquí vemos la profundidad del valle de Ordesa, por donde volveré más tarde.


Las laderas del Tozal del Mallo y Gallinero, densamente pobladas en su verticalidad.

La entrada al Valle de Ordesa, con los picos Otal y Tendeñera al fondo.

Allí abajo la Pradera de Ordesa, punto de inicio de esta y otras muchas rutas.

Con un poco de zoom, nos traemos el colorido del Otal.

En este sendero nos encontramos con varios refugios de este tipo, donde poder resguardarnos de las inclemencias del tiempo.


Es impresionante.

La senda nos conduce en suave descenso entre Rododendros y Pinos negros hasta el Circo de Soaso.

Y no dejo de asomarme entre la vegetación, el circo de Cotatuero.

Empezamos a ver la Brecha de Rolando.

Esto es muy cómodo, ahora ya nada más que disfrutar.

Brecha, Punta Bazillak, falsa Brecha, Dedo.










De vez en cuando miro hacia arriba, torrenteras de piedra se despeñan desde la sierra de las Cutas. Unos cuantos metros más arriba.

Allí arriba, cubierto de nieve el Taillón, con más de 3.000 metros.

La vegetación en el parque de Ordesa es muy rica y variada. Los bosques caducifolios, con avellanares, tilos, arces, serbales, fresnos..... localizados en los fondos de los valles, laderas umbrías y cañones frescos. En esta senda de los cazadores, hayas, pino negro, abetos, serbales.... el caso es que cuando caiga el otoño en estos bosques el espectáculo estará servido. 


Entre tanto, son los frutos del serbal los que nos permiten obtener imágenes que quedarán grabadas en nuestros recuerdos.




La senda continúa entre hayas y pinos.




Con estas vistas el valle va girando poco a poco, enseguida empezaremos a intuir el Circo.

Me comentaban en Torla que la sequía este año es feroz en el pirineo, lo podemos comprobar sobre el terreno, hay algunos árboles secándose.

El caso es que los Serbales siguen dando espectáculo.

Ya he avanzado lo suficiente y empiezo a ver el Circo de Soaso, pero miro hacia atrás para ver los impresionantes paredones de la sierra de las Cutas, con las laderas cubiertas de rocas desprendidas y salpicadas de pinos.

Lo dicho, aparece Monte Perdido.

Sus 3355 empiezan a retener la escasa nevada de días anteriores. Hoy hace calor, aunque allí arriba será otra cosa.

Poco a poco aparecen ya los tres picos que coronan el Circo de Soaso. En el centro Monte Perdido, a la derecha de la imagen Pico de Añisclo, y a la izquierda Cilindro de Marmorés. No digo yo que no haya que subir por allí en otra ocasión.

Arriba vemos los picos, y abajo empiezo a divisar las Gradas de Soaso, enseguida caminaré por allí.

Una vista general del Circo de Soaso, mi cámara no es gran cosa, es difícil transmitir en estas imágenes la grandeza del lugar, pero nos podemos hacer una idea.


Antes de bajar a Soaso vuelvo a mirar atrás, esta senda es cautivadora.

De repente aparece la famosa Cola de Caballo, punto central de la ruta.


Cruzo el río Arazas por un puente metálico. Desentona un poco en este entorno, pero en fin.

Y me sitúo cerca de la cascada, hoy es complicado hacer una foto aquí y que no salga nadie en ella.

Segundo objetivo del día de hoy alcanzado. Este es el punto intermedio de la ruta, es más de la una de la tarde, haré una paradiña para comer un poco y continuar la marcha. Como vamos viendo en las imágenes, la mañana es inmejorable, cielos completamente despejados hasta el momento y una temperatura bastante elevada pasado el medio día. En todo el entorno de la cascada hay bastante gente, a partir de este punto y sobre todo en las Gradas, se concentra la mayor parte de los visitantes del valle.

A partir de aquí ya es terreno conocido, hace muchísimos años hice la ruta de ida y vuelta desde la pradera al circo de Soaso. Lo de hoy es otra cosa.


Encarando el descenso, en el inmenso circo.

Sobre el Perdido empieza a aparecer alguna tímida nube, poca cosa.

Pasamos junto a otro manantial, según el mapa Fuen Mochera. 




Enseguida la gran llanura del Circo se empieza a encajonar en el valle.

Y empiezan a aparecer los grandes escalones.

Unos mas que otros, formando cascadas.

¡Y que color tienen estas aguas!

Aquí también es complicado hacer fotos sin la aparición de espontáneos, pero la cosa merece la pena.

Pasadas las populares Gradas de Soaso, el camino va a entrar en un impresionante bosque de Hayas, descendemos rápidamente  por un camino en muy buen estado hasta las cascadas del estrecho y la de la cueva, un poco mas adelante cruzaré el puente de Arripas para llegar a la Pradera de Ordesa final de la ruta, atravesando otro bosque de hayas.


La vegetación se va cerrando.

Dejamos atrás la sierra de las Cutas.

Y por este camino bajamos abrazados por el bosque de hayas.



Y nos encontramos ejemplares de gran porte.

Me asomo a las estruendosas cascadas del estrecho.

Vista desde un poco más abajo.

He aquí el motivo del nombre, el valle se estrecha y salva un gran desnivel en este tramo.

Me asomo a la cascada de la cueva, la tarde avanza.

Y cruzo a la otra orilla del río, ahora otro paseo entre Hayas, esta vez en zona umbría. Estamos cerca del destino.

Un par de kilómetros después, he llegado al final de la ruta, el Tozal del Mallo y el gallinero nos lo cantan.

Desde la pasarela sobre el río Arazas, ya en la Pradera de Ordesa, echo una última mirada a la entrada del valle.

Hacia las cuatro de la tarde termino la ruta, siete horas y media, aproximadamente 22 km. de caminata en un lugar único. Ahora toca refrescarse, en el bar que hay en la pradera sirven unas jarras de cerveza frías como el mismo hielo, hoy desde luego que apetecen. Igual que apetece sentarse un rato para asimilar tranquilamente todas las sensaciones vividas durante este día inolvidable. 


Y esto es todo por hoy, mañana otra ruta por el pirineo.


Hasta pronto!!!







2 comentarios:

  1. Creo que has disfrutado mucho, mucho, muchísimo, así que no dejes de volver a hacerlo todas las veces que puedas.
    Un besazo.

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    1. Pues si Mavi, aquello es una maravilla, intentaré volver en cuanto pueda.

      Un abrazo.

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