Barranco de Los Bañaderos

Domingo, 14 de Junio de 2.015.


Este Domingo nos hemos decidido por este barranco que teníamos ahí entre ceja y ceja, en rutas anteriores por esta zona ya le echamos el ojo y ha llegado el momento idóneo para remontarlo y ver si estábamos en lo cierto al pensar que tenía posibilidades.

Estamos en el final de una primavera extremadamente seca y con temperaturas bastante más altas de lo normal, aunque esta pasada semana hemos tenido alguna tormenta que ha remojado un poco el terreno. La verdad es que nos hemos encontrado este torrente con el caudal idóneo para poder remontarlo sin problemas y disfrutar del magnífico entorno, eso sí nos dimos un buen sobo.

El barranco en cuestión se encuentra en la sierra de Valdemeca, y vierte sus aguas al río Júcar, cerca del molino de Juan Romero. Estamos en tierras de rojas areniscas donde el Rodeno y los Helechos cobran relevancia, también encontramos pinos albares y la vegetación asociada a estos barrancos húmedos.



El arroyo poco antes de verter sus aguas al Júcar.

Un poco más arriba del área recreativa del Molino de Juan Romero dejamos el vehículo entre un mar de pinos, comenzamos aquí nuestro caminar y enseguida comprobamos que pasaríamos una gran mañana junto a este arroyo de aguas saltarinas.





La de hoy es una de esas rutas en que las imágenes hablan por si solas, poco más hay que añadir ante semejante belleza, por lo menos a nosotros así nos lo pareció. Lo que sí que hay que destacar es que se trata de un barranco que en algunos tramos se estrecha mucho, aunque el avance siempre es posible sin mojarnos, por lo menos en las condiciones en las que lo encontramos hoy, también nos encontramos que en su cauce hay grandes bloques de roca y mucha maleza, pinos volcados y todo el matorral que hace el caminar la mar de "entretenido", ¡no das dos pasos iguales!



En algunos tramos el cauce es una gran losa por la que se desliza el agua dulcemente.




Hay que ir sorteando estas moles.




En otros tramos estas bañeras naturales, aterrazadas.








Aquí vemos como el barranco se estrecha y hemos de ir saltando de piedra en piedra y de orilla a orilla para ir ascendiendo.








Que cosa tan bonita, subíamos disfrutando.
























En muchos tramos es como subir grandes peldaños.




















Algunos tramos salvan un mayor desnivel, lo que obliga a emplearse un poco más.




En todo momento entre mucha vegetación y paredes de rojas areniscas.




Comienzan a aparecer los Helechos.












Salto de obstáculos constante.




Y es cuando contemplamos imágenes como esta, cuando desaparece cualquier atisbo de cansancio por el dificultoso caminar de hoy y nos damos cuenta que merece la pena el esfuerzo.








El agua sigue deslizándose sigilosa sobre la arenisca. 




Van apareciendo los Albares.




Y grandes esqueletos que se resisten a desaparecer.




En las grietas los helechos.








Con la luz que tenemos hoy la pared resplandece.

Poco a poco hemos ido ganando altura, el barranco comienza a abrirse, vamos en busca del nacimiento de este arroyo en la fuente de La Tocona, pero parece que cada vez se la van llevando más lejos, habrá que parar a almorzar y continuar en su busca.


Seguimos sobre la losa arenisca y al fondo vemos que el barranco se abre.




Junto a estos Helechos paramos a reponer fuerzas.




A partir de este punto la vegetación se hace más espesa en el cauce y nos obliga a salir un poco hacia la ladera.

Y fue aquí, en la parte alta del barranco donde nos encontramos con la sorpresa de la mañana, los restos de una avioneta, no recordábamos este accidente, pero luego gracias a Jose y su labor detectivesca acudiendo a la hemeroteca, nos informamos del suceso, os dejamos el enlace donde encontramos la reseña del accidente ocurrido hace ya 19 años , en esta sierra no es el primero.  http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1996/07/05/094.html  



Nosotros somos muy de recoger basura en el monte, pero esto ya se nos va de las manos.














Tras la inspección de los restos continuamos remontando, entre helechos y pinos, muy cerca ya de la fuente de La Tocona. Definitivamente hemos salido del barranco y ahora caminamos entre el verde tapiz de helechos.

Hay varios manantiales de distinta importancia en la zona.




Estas imágenes transmiten una gran serenidad.


















Y finalmente estaba, no se la han llevado, encontramos el manantial donde nace el agua de este arroyo que unos cinco o seis kilómetros más abajo desembocará en el Júcar, habiendo atravesado la maravilla de barranco que ha ido labrando con el paso de los años.


Suaves borbotones de joven agua.




Los restos de un estanque próximo a surgencia, ahora ya en desuso. 

Hemos alcanzado el manantial, ahora toca volver, nos ha costado llegar hasta aquí algo más de lo previsto, ya sabéis... que si mira aquí esta poceta.....que si mira aquí esta piedra.... que mira este helecho...... que a ver si me desenredo de esta zarza.....   en fin, un lío. Total que decidimos salir del barranco y acometer un descenso rápido por la Loma de la Pila en un trazado paralelo al de subida, que nos llevará en un santiamén de vuelta al vehículo. 


Durante la bajada vimos estos abrigos rocosos.




Donde quedan restos de viejos chozos de los pastores.








Esto si que es integración con el entorno.




Y ya casi terminando nuestra ruta, en el barranco del Rodenillo, nos cruzamos con estas desbrozadoras naturales, haciendo una gran labor.


Total, que lo que nos costó casi tres horas en subir, en poco más de una hora lo descendimos. Hoy hemos disfrutado mucho con este barranco que ha puesto a prueba nuestra mecánica, un gran entrenamiento para próximos retos.



Os dejo el enlace al trazado y perfil de esta ruta sin par:


Hasta pronto!!!





2 comentarios:

  1. Muy buen reportaje. ¡Enhorabuena!

    Esas fotos ponen de manifiesto lo mal que llevamos el año hidrológico. Un año normal debería haber mucha más agua.

    Sobre la avioneta estrellada, está claro que no hubo voluntad de eliminar los restos. No muy lejos de allí, en la Cumbre Blume, no se dejó nada de un avión muchísimo más grande (y cuarenta años antes). Ambos sitios, por lo demás, no son precisamente, muy accesibles.

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    1. Hola José María, muchas gracias.

      La verdad es que pensábamos hacer esta ruta más metidos en verano para no tener que mojarnos mucho, pero según venía la primavera decidimos adelantarla y comprobamos que el caudal es más bien escaso. Este arroyo a mitad de verano lo vemos seco. Por lo demás es un barranco muy bonito.

      Sobre lo de la avioneta, pues ya vemos que voluntad no hubo mucha, realmente son cuatro chapas que se habrían sacado de allí sin mucho problema.

      Un saludo.

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